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| Rodolfo Mondolfo |
El 20 de agosto de 1877 nace Rodolfo Mondolfo, filósofo e historiador de la filosofía que desarrolló su obra entre Europa y América
El 20 de agosto de 1877 nació en Senigallia, Italia, Rodolfo Mondolfo. Fue un filósofo e historiador de la filosofía que desarrolló una vasta obra entre Europa y América. De origen judío, formó parte del socialismo italiano, interpretó el marxismo con acento humanista y activista, y se especializó en el pensamiento griego antiguo. Exiliado en Argentina por las leyes raciales fascistas, enseñó en Córdoba y Tucumán, optó por quedarse en el país tras la guerra y falleció en Buenos Aires en 1976, a los 98 años, tras una trayectoria que unió la reflexión teórica con el compromiso ético y político.Hijo menor de Vito Mondolfo y Gismonda Padovani, en una familia acomodada de comerciantes, creció en un ambiente culto. Su hermano mayor Ugo Guido fue historiador y militante socialista cercano a Filippo Turati. Entre 1895 y 1899 estudió en la Universidad de Florencia, donde se doctoró en letras y filosofía bajo la dirección de Felice Tocco con una tesis sobre Condillac dedicada a la teoría de la asociación.Comenzó su carrera docente en liceos de Potenza, Ferrara y Mantua. En 1904 obtuvo un encargo en la Universidad de Padua como sustituto de Roberto Ardigò. En 1910 se trasladó a Turín para enseñar historia de la filosofía y en 1914 ganó la cátedra en Bolonia, donde permaneció hasta 1938. Paralelamente colaboró en revistas como Critica sociale y dirigió la Biblioteca di studi sociali.
Sus primeros trabajos se centraron en la filosofía moderna y la psicología asociacionista del siglo XVIII, con ensayos sobre Hobbes, Helvétius y Rousseau. Pronto se volcó al estudio del socialismo y el marxismo. En obras como La filosofía de la historia de Ferdinand Lassalle (1909), El materialismo histórico en Federico Engels (1912) y Sulle orme di Marx (1919) defendió una lectura voluntarista y humanista del marxismo, centrada en la “filosofía de la praxis” y el “rovesciamiento de la praxis”, donde el hombre transforma activamente las condiciones históricas.
Se opuso tanto al materialismo mecanicista como a interpretaciones fatalistas. Firmó en 1925 el manifiesto antifascista de Benedetto Croce y vio suprimida su biblioteca de estudios sociales. Tras la promulgación de las leyes raciales en 1938 perdió su cátedra y emigró a Argentina con su esposa Augusta Algranati y su hijo Silvano. En 1940 se incorporó a la Universidad Nacional de Córdoba y en 1948 a la de Tucumán.
En América profundizó sus investigaciones sobre el pensamiento antiguo. Completó y actualizó la Historia de la filosofía griega de Eduard Zeller, con volúmenes dedicados a presocráticos, pitagóricos, Heráclito y los eleatas. Publicó títulos como El pensamiento antiguo (1928, con ediciones argentinas), El infinito en el pensamiento de los griegos (1934) y Problemas del pensamiento antiguo (1936), donde resaltó la complejidad y los conflictos internos del helenismo.
Exploró también el Renacimiento, con estudios sobre Bruno, Galileo y Campanella, y reflexionó sobre metodología historiográfica en Problemas y métodos de la investigación en historia de la filosofía (1949). Su visión enfatizaba el carácter problemático de la filosofía frente a pretensiones sistemáticas o lineales, y defendió un humanismo ético en el socialismo.
Al terminar la Segunda Guerra Mundial fue reintegrado en su cátedra de Bolonia en 1944, pero prefirió permanecer en Argentina, donde continuó publicando en italiano y español. Entre sus obras tardías destacan compilaciones como Umanismo di Marx (1968), que reunió ensayos de 1908 a 1966, y trabajos sobre moralistas griegos y momentos del pensamiento grecorromano y cristiano.
Mondolfo mantuvo una activa correspondencia y vínculos intelectuales con figuras europeas y latinoamericanas. Su exilio no interrumpió la producción: traducciones, ensayos y ediciones críticas enriquecieron las bibliotecas argentinas. Falleció en Buenos Aires el 15 de julio de 1976, dejando una herencia que abarca desde el marxismo humanista hasta la filología clásica. Su longeva trayectoria ilustra el cruce de culturas y la continuidad del pensamiento crítico en el siglo XX, con una obra que sigue consultada en universidades de ambos continentes por su rigor historiográfico y su énfasis en la dimensión activa del ser humano.
Ramírez de Velasco®


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