"Lluvia", de Raúl Cisterna Avanzo entre rostros borrados mientras ella evita, con paciencia infinita, todos mis tropiezos Yo soy distinto, no me acuerdo de nada. Ella no. Va por la calle, pisa una baldosa floja y para la próxima lluvia ya sabe que por ahí tiene que andar con cuidado. ¿Cómo sabes que no la han arreglado?, le pregunto. Y dice que todos los días pasa por la esquina de casa, que se hubiera dado cuenta. Por eso en la vida a ella le va bien. Y a mí como el que te dije. Hablo con uno y a los cinco minutos ya no lo tengo presente, por eso me dicen que soy como esa música de Buenos Aires que… ¿cómo era que se llamaba?... “Cabeza de...”, porque de todo me olvido, qué quiere que le haga. Cuando vamos por la calle, cada nada me advierte: —Allá viene Cachito Gómez, saludalo. —¿Quién es Cachito Gómez? —le pregunto mientras pasa al lado de nosotros y le digo: —Adiósquetalcomolevatantotiempo. —Es tu peluquero. Te ha cortado el pelo ayer. Entonces me doy vuelta y quiero habla...
Cuaderno de notas de Santiago del Estero