Las mentiras anticatólicas valen más que sus verdades Va un escrito de hace varios años, pero explicado, corregido, aumentado, recauchutado y con algo de sal y pimienta para hacerlo más sabroso Esto ya lo he escrito antes, lo retoco un poco sólo porque vale la pena repetir la verdad, sobre todo si es la pura verdad. Y nunca hay que cansarse de proclamarla, oportuna e inoportunamente. Si usted dice: “Allá vienen los evangelistas, siempre diciendo lo mismo, siempre jodiendo con los falsos ídolos”, los comprende porque proclaman a los cuatro vientos lo que creen. O indica: “Por el otro wing se acercan los radicales, que siempre te quieren chantar a su Yrigoyen, a su Além, a su Alfonsín”. Por más que no le gusta ninguno de sus próceres, entiende a los radicales y sabe que todos los días de su vida se van a alabar de sus ideas, porque es algo así como su religión, ¿no? Lo hacen a tiempo y a destiempo, en una reunión social, en el colectivo, en la confitería, en la casa de los parientes, de ...
Cuaderno de notas de Santiago del Estero