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Mostrando las entradas etiquetadas como Alfredo Peláez

RECUERDOS Pocho García, el de la entrada

Pocho García El autor sigue desgranando sus añoranzas el diario El Liberal, cómo él lo conoció y otros muchos siguen añorando Por Alfredo Peláez Pocho GarcÍa vivió años entre rejas. Después de trasponer la entrada principal de El Liberal, de hierro forjado y vidrio, había dos especies de boxes con rejas. El de la izquierda se abría solo de tarde. Allí estaba Juanito Elli, el encargado de sociales; se recibían los avisos fúnebres, misas, cumpleaños. Cuando Juanito estaba de franco su reemplazante era, el profesor Juan Gómez. A la derecha, el reducto de Pocho García, durante años el encargado de los avisos clasificados, con su ayudante Carlitos Poncio. Pocho era un personaje. Buen tipo amantes de las picadas y el vino. Suegro de "Chula" Álvarez, de fotomecánica, hijo de "Pilili" Álvarez, dos familias de Liberales puros. A García cuando salía del diario en la pausa del mediodía lo esperaba en la esquina de la avenida Belgrano y Pedro León Gallo su íntimo amigo Orlando ...

RECUERDOS La clásica Maratón del Liberal

Víctor Farhat, de buzo rojo, en la última Maratón, junto a Juan Jiménez, destacado atleta bandeño y sus hijos Cómo comenzó una de las pruebas atléticas con más tradición en la provincia, quiénes fueron sus animadores, por dónde se corría *Por Alfredo Peláez Hay historias dentro de otras historias, como las que voy a intentar contar. Historias que nacieron a la sombra de otras. Escribí sobre los 126 años de El Liberal de hombres y maquinas que aún no concluyo. Hay mucho más. Hoy me referiré a la clásica maratón, que nació como una suerte de festejo de los aniversarios del diario centenario. Se inició como Maratón de los Barrios. Eran 10 kilómetros que recorrían el intestino de la ciudad. Con largada y llegada en el edificio de El Liberal. De norte a sur los atletas pasaban por los distintos barrios y tras dejar atrás Huaico Hondo tomaban la avenida Belgrano, con acequia, hasta la Libertad, la plaza y el diario. El primer ganador fue Florentino Luna, le decían el "Ñandú santiagueño...

RECUERDO El viejo diario El Liberal

Portada del suplemento de los 50 años Con mucha nostalgia y algo de emoción, el autor de esta nota recuerda sus comienzos como periodista en la vieja prensa santiagueña Por Alfredo Peláez Juan Manuel Aragón es un inquieto y talentoso periodista que conocí allá por los noventa en el Nuevo Diario de Santiago del Estero. Nos hicimos amigos. Hablamos siempre. Me divierten sus ocurrencias. Dias pasado me tiro: "Vos que conoces de adentro aquel viejo El Liberal, porque no me escribes una nota, contando como eran los changos, en que se divertían, como eran las juntadas...". Los recuerdos los tengo. Hay que darle forma nomas. Hoy, estoy en la computadora tratando de cumplir con el pedido de mi amigo. No será fácil. Hay que ordenar varias ideas sueltas que vienen desde lejos. La primera imagen que tengo de mi querido diario, es la de "Pocho" García, encargado de la sección avisos; estaba a la entrada, en una ventanilla con barrotes de hierro. Carlitos Poncio era su eterno ay...

EDUARDO ÁVILA Mucho más que un cantor

Peláez con Ávila Relato de un mediodía y una tarde en la casa del folklorista santiagueño en Buenos Aires Por Alfredo Peláez Eduardo Ávila no solo es una figura del folklore argentino, padre de crianza de La Telesita, cuyo padre biológico es el enorme Agustín Carabajal; también es empresario y hasta diputado nacional mandato cumplido. Quiere y no quiere volver. La guitarra siempre está a mano para cantarle a los amigos que lo visitan en su coqueta casa del country Altos del Pilar, rodeado de sus perros, todas hembras de raza, salvo Wolf un ovejero alemán de tres años que es el guardián de la casa. Vive bien el maestro cantor, junto a Patricia en su doble papel, de esposa y amiga. La puerta de su casa se abre solo para un selecto grupo de amigos, entre quienes me encuentro. Dice que el folklore le dejo más que amigos, buenos compañeros de escenarios o de ruta, como los define. Siente gran admiración por Agustin y Carlos Carabajal y más aquí en el tiempo por Kali y Mario Alvarez Quiroga....

MENGO Para qué más titulo

Lito Mengo en la parte de atrás  durante la reconstrucción del crimen Un crimen que para muchos nunca fue resuelto del todo, y el encuentro de un periodista con quien fue sindicado como el autor de tres muertesm varios años después, contado de manera magistral Por Alfredo Peláez Comienzo de los 90. Verano. El calor es insoportable en la siesta santiagueña. El centro es una brasa encendida. No anda nadie. Llega "Chito" Martínez al Nuevo Diario con su pesado maletín fotográfico a cuestas. Todo sudado, camisa fuera del pantalón y desprendida hasta la mitad. "Veni Fredy, acompáñame" me dice. "Vamos hasta el bar de la Roca". "Dejá de joder Chito hace mucho calor, aquí está lindo con el aireacondicionado. Afuera no se soporta", le respondo. Insiste. Logra su cometido. Lo acompaño a la Roca y 9 de Julio. El calor hace reventar los termómetros. De la nada aparece un hombre, estatura mediana, delgado, cabeza blanca. Trato de reconocerlo... me resulta cara...

HUMOR Quién era Tuti Ibáñez, creador de la revista “Jijirijaja”

Julio Mercedes Ibáñez Esta nota es un refrito de un artículo escrito por Alfredo Peláez, completado con información y una foto que le envió una sobrina del genial linotipista santiagueño El amigo Juan Torrijos, hijo del recordado Papilo me regaló dos ejemplares de revista Jijirijaja, muy conocida en Santiago y que circuló durante muchos años, haciendo reir hasta quienes no tenian  idea de quiénes eran los personajes que aparecían. Para saber algo más de quien fuera el autor de esa revista, consulté con Alfredo Peláez, viejo periodista —no periodista viejo— del diario El Liberal de Santiago del Estero y El Atlántico de Mar del Plata, ya retirado. Alfredo me envió una nota que a continuación paso a refritar. El creador de la revista era Julio Mercedes Ibáñez, pero fue más conocido como “Tuti”. Fue uno de los trabajadores gráficos de El Liberal, trabajaba en la sección “Armado”, cuando eran líneas de plomo que vomitaban las linotipos. Los armadores estaban obligados a leer al revés, c...