Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como Obituarios

GÉNERO El arte de peinar muertos

Peinados  Una vieja práctica periodística convertía vidas dudosas en biografías prolijas, listas para recortar y guardar Un obituario es un texto periodístico que informa la muerte de alguien y, al mismo tiempo, reconstruye los datos esenciales de su vida: origen, formación, actividad profesional, hechos relevantes y circunstancias de su fin. Así de fácil. Antes, cuando moría una persona relevante, siempre había alguien que lo había conocido y, con dos o tres llamadas por teléfono, completaba la información para publicarle la nota póstuma. El obituario, como un café, un cigarrillo o la faja de honor de la Sade, no se le negaban a nadie. Más adelante, cuando la historia se decantara, habría tiempo para hacer una valoración de su vida, contar anécdotas escabrosas o presentarlo como un malvado, un ser despreciable, una porquería de persona. Pero, sobre todo en atención a los parientes cercanos, a quienes habían amado al finado, al día siguiente la nota en el diario lo sacaba bien pein...

CRÓNICAS Ah, los obituarios

Redacción con máquina antigua La redacción de una noticia sobre un muerto reciente era una de las artes periodísticas que sucumbió cuando los diarios de papel empezaron a ser recuerdo En el tiempo en que existían los diarios, había una sección algo difusa, la de los obituarios, que es la crónica o el comentario de la noticia de alguien que ha muerto hace poco. Si el finado era un caracterizado deportista, alguien de la sección Deportes debía redactar unas líneas para recordar al finado, si era político, la tarea recaía en alguno de los periodistas de ese sector, y así. Como casi todo en los diarios, el obituario se escribía a toda velocidad, no había tiempo de pensar mucho, unas líneas describiendo la personalidad del finado, resaltar sus rasgos más salientes, referirse al vacío que dejaba en el seno de la actividad que había desarrollado, algo que había aportado, un toque final y chau. En esos tiempos no había internet para preguntarle la biografía del muerto, se confiaba más que nada...