Foto de ilustración nomás Los padres deberían explicar el origen de cada nombre, en un trámite que debería ser obligatorio Un trámite que no se hace en ningún lugar del mundo pero que no estaría mal imponerlo en la Argentina es el de la justificación de nombres propios. Cada vez que un padre inscriba a su hijo en el Registro Civil, debería expresar por qué lo eligió, de dónde lo sacó, qué lo lleva a designar a su párvulo de esa manera y no de otra distinta. Cuando alguien tiene un perro y llegan amigos, lo primero que hacen es preguntarle cómo se llama. El tipo dice: —Tobi, le he puesto Tobi. —¿Por qué? —Porque así se llamaba un perro de mi abuelo. Si hay razones para los nombres de los perros, cuánto más para los de los hijos a quienes no se les pone cualquier cosa, como de casualidad. Nadie le dice al encargado del Registro Civil: —Pongalé cualquiera, me da lo mismo. Hay gente que pretende que el hijo se llame de forma insólita para que el día de mañana un John Kalvin Salvatierra sea...
Cuaderno de notas de Santiago del Estero