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| Ilustración, don Pelayo |
El 28 de mayo de 722 se cree que fue la Batalla de Covadonga, ocurrida en el norte de la península ibérica
El 28 de mayo de 722 se ha fijado de manera tradicional como la fecha de la Batalla de Covadonga, ocurrida en el norte de la península ibérica entre un grupo de resistentes asturianos encabezados por Pelayo y fuerzas del poder omeya de al-Ándalus. La datación exacta ha sido motivo de debate historiográfico desde la Edad Media hasta la investigación contemporánea.El episodio se sitúa cuando se consolidaba el dominio islámico tras la conquista iniciada en 711. En las partes montañosas de Asturias subsistieron núcleos de resistencia local que escapaban al control efectivo de las autoridades de Córdoba. Covadonga aparece en las fuentes como un enfrentamiento limitado, localizado en un entorno abrupto.La fecha del 28 de mayo de 722 no figura en ninguna fuente contemporánea al suceso. Las crónicas cristianas más antiguas, como la Crónica Albeldense y las versiones Rotense y Sebastianense, redactadas en los siglos IX y X, mencionan el combate sin aportar día ni mes, y con referencias cronológicas generales.
Estas crónicas sitúan los hechos durante el gobierno del valí Anbasa ibn Suhaym al-Kalbi, cuya administración en al-Ándalus se extendió entre 721 y 726. A partir de ese dato, la historiografía posterior tendió a ubicar la batalla en torno a 722, año intermedio de su mandato, sin mayor precisión documental.
Las fuentes musulmanas, como las de al-Maqqari y otros cronistas andalusíes tardíos, tampoco consignan una fecha exacta. En sus relatos, el enfrentamiento aparece minimizado, descrito como una escaramuza menor contra un grupo reducido de rebeldes refugiados en las montañas del norte.
La atribución concreta del 28 de mayo surge en la historiografía moderna, sobre todo a partir de cronologías elaboradas en los siglos XVIII y XIX. Estas reconstrucciones buscaron ordenar los acontecimientos del temprano reino de Asturias siguiendo esquemas anuales y festivos, sin respaldo directo en documentos del siglo VIII.
Algunos historiadores han propuesto fechas alternativas que oscilan entre los años 718 y 725, apoyándose en lecturas comparadas de las crónicas y en la secuencia de campañas omeyas en el norte. Estas divergencias muestran las dificultades para establecer una cronología precisa en un período escasamente documentado.
El debate sobre la fecha se relaciona también con la interpretación del alcance del combate. Para ciertos autores, Covadonga fue un episodio simbólico posteriormente magnificado por la tradición, mientras que otros lo consideran un punto de inflexión político, independientemente de su dimensión militar y de la exactitud cronológica.
La elección del 28 de mayo se consolidó en manuales escolares, conmemoraciones oficiales y relatos de divulgación, convirtiéndose en una referencia convencional. Esta fijación respondió más a necesidades narrativas y conmemorativas que a nuevas evidencias documentales surgidas de la investigación histórica.
En la actualidad, la mayoría de los especialistas coinciden en situar la Batalla de Covadonga en el año 722, aceptando el 28 de mayo como una fecha tradicional sin confirmación directa, y reconociendo que ninguna fuente del siglo VIII permite establecer con certeza el día exacto del enfrentamiento.
Ramírez de Velasco®


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