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PODER Don José se va a la Pesi

"Mitre y Roca", de Raúl Cisterna

La corporación más poderosa del planeta entra en estado de alerta por los gustos de un cliente sudamericano

A veces los poderosos nos hacen creer que les hablamos de igual a igual. Como don José, que avisa: “A los de la Coca les tengo dicho que vengan más temprano, siempre llegan tarde, si no estoy cortando la mortadela, ando pesando yerba suelta”. Y uno se lo imagina a don Cocacola, en Alabama pongalé, preocupado por las interrupciones a un cliente de un país de Sudamérica, ¿cómo era que se llamaba?, ¿Argentina? Mire si por una demora pierden semejante cliente.
Otra: Uno va a comprar un paquete de bizcochitos de grasa para el mate y siente que don José conversa con un amigo: “Le he hecho un pedido grande a la Coca, a ver si me cumple”. Ahí está otro ejecutivo, de Illinois, toma el teléfono y llama al Jefe de Producción Regional del Cono Sur para advertirle: “Ojito, no vaya a ser cosa que le falle al ñato de Santiago del Estero, porque va a tener que buscarse otro trabajo, amigo”.
Otra situación, también divina. Mientras corta doscientos gramos de mortadela, le cuenta a un cliente: “Hay que pensarlo bien, ¿no?, porque la Secco te pinta el frente, te da sillas y mesas, te pone las heladeras, pero eso sí, quiere exclusividad”. El gerente de ventas del Cono Sur, en su casa de Tampa, Florida, recibe la noticia mientras se baña en su pileta olímpica. El vestuario decorado con las medallas doradas que le compró a Mark Spitz, se dice: “Ojalá que no se le dé por abandonarnos, sería una catástrofe, tantas guerras que se han armado en todos los continentes para vender la nuestra al mundo, para que este tipo venga ahora a amenazarnos con pasarse de bando”.
Una más. Dice don José: “Yo la Coca la vendo un cincuenta por ciento más cara, no me vengan con precio sugerido”. El Vicepresidente de la corporación en Estados Unidos se estremece: “Si este tipo sigue subiendo así los precios, se nos derrumba la Bolsa de Nueva York”.
Pero lo peor para la más norteamericana de todas las bebidas son los gustos de don José: “Yo no le tomo Coca, qué quiere que le diga, no hay como la Pesi”, sostiene tranquilo. Al saberlo, el Gerente baja hasta el decimoquinto subsuelo, donde guardan la fórmula, mira el frasquito con gesto preocupado. Piensa: "Tenemos un problema en Santiago del Estero. Hay un tal don José que se pasó a la Pesi".
Juan Manuel Aragón
A 7 de julio del 2026, en El Cercado. Ladeando el poste.
Ramírez de Velasco®

Comentarios

  1. Curiosamente, todas las grandes compañías que operan a nivel internacional, llegaron a serlo porque comenzaron con la filosofía de servicio de atender las expectativas del cliente y mantener siempre un mismo nivel de calidad.
    Y en la actualidad esas corporaciones bajan línea hasta sus bocas de expendio para que se mantenga esa filosofía.

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