Van en silencio por la ciudad Sus dueños son hijos de la avaricia y del individualismo más feroz, no quieren llevar enancado a nadie Hoy, día de la bicicleta, la vida de muchos va en monopatín, mejor si es de los que no precisan empujarse con el pie y llevan un motorcito eléctrico. Ideal para viajar distancias cortas, si el trabajo queda más o menos a 10 cuadras o un poco más, siempre por calles parejitas y evitando los barquinazos. Un vehículo para uno solo y de pie, nada de llevar acompañante, tampoco para el chico de la pizza. Uno los ve pasar por la ciudad, silenciosos, discretos y sabe que su dueño es un individualista. Es un tipo que tiene ganas de tomar un helado, va y lo toma, quiere ir al cine, va al cine, quiere un monopatín, paga las cuotas en la agencia o en la monopatinería y lo tiene, pero nunca invita a nadie, porque no tiene cómo. Y es quizás la razón por la que lo adquirió. Además, que cada uno se haga cargo de sí mismo, che. Visto desde ahora es el automóvil del futur...
Cuaderno de notas de Santiago del Estero