Las chicas y el té "Por si fuera poco, había dejado al novio, un muchacho muy bien, y andaba metida con unos hippies, haciendo artesanías" Al principio todo bien la Tere, ¿ha visto? Se reunían una vez al mes, tomaban el té, comían masitas, pasaban chismes. Les decía "las chicas", pero pasaban largamente los 40. Y se reía. Eran conocidas desde la escuela secundaria y, aunque había habido varias bajas en el grupo, siempre incorporaban a otras. Se divertía. Comentaba a los hijos que volvía renovada. Hasta que, un buen día, a la Clarita la hija le vino con el asunto del veganismo. Qué horror, comentaban las otras cuando se topaban por la calle. Según contaba la madre, ya no se bañaba. Por si fuera poco, había dejado al novio, un muchacho muy bien, y andaba metida con unos hippies, haciendo artesanías, tirada en el suelo, en las plazas, fumando yuyos raros. En una conversación la Clarita dijo que en esos encuentros comían muchos "ultraprocesados". Tuvo que expl...
Cuaderno de notas de Santiago del Estero