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Mostrando las entradas etiquetadas como Gomero

FURIA Manuelita también mordía

Manuelita Algo le pasó y un día comenzó a perseguir a todos por la casa: cambió de aire y quizás hoy sea más feliz Un buen día Manuelita se puso malvada, nos perseguía por la casa. Quizás fuera vieja o sentía la falta de un compañero. Pero era tan lerda que cuando quería abrir la boca para mordernos, hacía rato que la junábamos. Entonces la sacábamos al patio, la poníamos cerca del gomero, le dábamos algo para almorzar, pedacitos de un asado sobreviviente. A veces se calmaba y comía, otras ocasiones volvía con más furia. Tenía un conmovedor rostro grotesco, antediluviano. La habían traído de regalo muy pequeñita, años la tuvimos, igual que las begonias, la adelfa. Si estaba cerca, mi madre le tiraba una lechuguita, comía y volvía a lo suyo, mansa y serena. En invierno la dejábamos en un placar al que le decíamos la despensita, donde amontonábamos escobas, trapos de piso, herramientas, cachivaches de poco uso. Una vez estuvo dos inviernos guardada. Héctor, mi hermano menor, sintió un ru...