El rico y el pobre Una experiencia infantil marca para siempre la vida del autor de esta nota y lo aficiona a una lectura particular Era muy chico cuando me regalaron un libro con un título bastante curioso: “El rico Epulón y el pobre Lázaro”. Es una de las parábolas más hermosas pronunciadas por Nuestro Señor Jesucristo. Una vez que enfrentó a los fariseos, Jesús les dijo: "Había un hombre rico que se vestía de púrpura y lino finísimo y cada día hacía espléndidos banquetes. A su puerta, cubierto de llagas, yacía un pobre llamado Lázaro, que ansiaba saciarse con lo que caía de la mesa del rico; y hasta los perros iban a lamer sus llagas”. Tuve que acudir al diccionario para saber qué quería decir "espléndido" y "llagas". La parábola seguía diciendo: “El pobre murió y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. El rico también murió y fue sepultado. En la morada de los muertos, en medio de los tormentos, levantó los ojos y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro ...
Cuaderno de notas de Santiago del Estero