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Mostrando las entradas etiquetadas como Certezas

FILOSOFÍA La realidad en ojotas

Perón en su caballo pinto Junte frases del General y pajaritos de redacción, y descubrirá que quizá nadie dice lo que piensa Un ligero debate para amenizar la semana sin recurrir a las noticias de los diarios, la radio, la televisión, internet: ¿qué está primero: la verdad o la realidad? Es decir, ¿la única verdad es la realidad, como quería el general Juan Domingo Aristóteles? Para muchos la frase es una tautología, pues repite aquello que se quiere explicar en la definición. Pleonasmo dirían otros y para el resto bien podría ser una superficialidad. En una de esas estamos ante una falsedad, se podría decir también. Porque si la única certeza fuera la realidad, no le dejamos nada a la Verdad (entiéndase: la Verdad no es uno de los atributos de Dios sino más bien —o, mejor dicho— su verdadero nombre). Dicho de otra forma y aunque suene a plétora redundante, la verdad es solamente la Verdad, pues fuera de ella, la realidad es aquello que los sentidos creen ver, oír y tocar. Pero también...

CONSEJO Vos remá

No abandones el remo Qué hacer en cualquier circunstancia de la vida, ante una alegría o frente a una adversidad Si el mundo se viene abajo, remá. Cuando todo esté en contra, remá. Si nadie está de acuerdo, remá. Cuando las olas sean más altas que tu barquito, remá. Si la vida es cuesta arriba, remá. Si la corriente del río viene de allá, remá. Cuando tengas dudas, remá. Mientras esperas que otros hagan su parte, remá. Si no debes aguardar el trabajo de nadie, con más razón, remá. El día que te den una buena noticia, remá. Cuando te digan que algo malo sucedió, remá. Si los pronósticos optimistas auguran que fracasarás, remá. Pero cuando digan que tendrás éxito, con más fuerza, remá. Si a tu alrededor hay amargura, remá. Cuando lleguen los días felices, también remá. Para no andar aburrido, en tus ratos libres, remá. Cuando estés muy ocupado en las naderías que ofrece la vida, acordate de quién sos, de dónde vienes y, como todos los días y sin parar, remá. Si un dolor te cimbra el pech...