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FILOSOFÍA La realidad en ojotas

Perón en su caballo pinto

Junte frases del General y pajaritos de redacción, y descubrirá que quizá nadie dice lo que piensa

Un ligero debate para amenizar la semana sin recurrir a las noticias de los diarios, la radio, la televisión, internet: ¿qué está primero: la verdad o la realidad? Es decir, ¿la única verdad es la realidad, como quería el general Juan Domingo Aristóteles? Para muchos la frase es una tautología, pues repite aquello que se quiere explicar en la definición. Pleonasmo dirían otros y para el resto bien podría ser una superficialidad. En una de esas estamos ante una falsedad, se podría decir también. Porque si la única certeza fuera la realidad, no le dejamos nada a la Verdad (entiéndase: la Verdad no es uno de los atributos de Dios sino más bien —o, mejor dicho— su verdadero nombre).
Dicho de otra forma y aunque suene a plétora redundante, la verdad es solamente la Verdad, pues fuera de ella, la realidad es aquello que los sentidos creen ver, oír y tocar. Pero también pueden ser engañados, por lo que la realidad que creemos cierta bien puede ser una mentira. O una variedad menor de la verdad.
¡Oiga!, podría decir usted: ¿Un oscuro articulista de un diario de provincias en un país periférico, se anima a discutirle al mismísimo Aristóteles, el estagirita, el alumno más aventajado de Platón? Se le responderá que no, ¡qué va!, a él no, pero sí a su sucedáneo, el General, que se apropió de aquella frase para convertirse en un pobre conductor de voluntades prestadas, cuando tuvo la oportunidad de ser estadista. Porque además la realidad transitaba vericuetos que no se correspondían con la esencia misma de las cosas, a fin de parecerse a la verdad. Y no lo era. No señor.
Porque cualquiera entiende lo que quiso decir el griego con su frase. Mucho más si se toma el trabajo de leer y analizar sus obras, a las que se puede acceder haciéndose socio de alguna de las muchas y buenas bibliotecas populares de la provincia.
Y cualquiera se da cuenta de lo que hizo el General. Está clara su intención en las mismas palabras. Porque si hoy se preguntara quién es el autor de esas palabras, diría que, sin duda, el militar. Con lo que transformó la realidad para hacerla coincidir con una verdad que, en esencia, no era tal.
La Verdad suele permanecer idéntica a sí misma, y la realidad no siempre coincide con ella sino con lo que los seguidores de determinados pensamientos quieren que se crea, ¿sigue el razonamiento?, ¿no?, no importa. Deje esta lectura entonces y mire la realidad a su alrededor, porque es posible que la idea construida aquí no sea tan auténtica como se piensa.
¿Qué hacer para reconocer la Verdad? Para no pasar de largo, lo mejor es prepararse, leer, estudiar, analizar, pensar, cavilar ante cada acontecimiento porque, según opinaría el filósofo de la calle: “Todos los gatos tienen cinco patas, sólo es cuestión de hallarlas”.
Pero si ha llegado hasta este punto, usted ha sido testigo de cómo un articulista puede llenar el aire de pensamientos leves, un día que le dijeron: “Escribí la misma cantidad de palabras que todos los días, pero, por favor, no digas nada, que no es momento para jugarse por tirios o troyanos”.
Y con eso llegamos hasta aquí.
(Nota aparecida en el extinto diario La Tarde, uno más de los que publicaban sobre nada. Es decir, hoy de pajaritos yendo de aquí para allá y mañana volviendo de allá para aquí, pasado mañana de nuevo yendo de aquí para allá y al día siguiente regresando. Algunos siguen en la misma, pero es otra historia).
Juan Manuel Aragón
A 28 de mayo del 2026, en las Torres Mellizas. Mirando para abajo.
Ramírez de Velasco®

Comentarios

  1. Cristian Ramón Verduc28 de mayo de 2026 a las 6:32

    ¿Qué nos habrá querido decir? Voy a pasar el día pensando en eso.

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