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1875 AGENDA SANTIAGUEÑA Basualdo

José Eladio Basualdo

El 7 de septiembre de 1865 nace José Eladio Basualdo, profesor normal nacional, funcionario, político, agrimensor, agricultor


El 7 de septiembre de 1865 nació José Eladio Basualdo, en Diamante, Entre Ríos. Fue profesor normal nacional funcionario, político, agrimensor, agricultor y con “una vida dedicada a la docencia”, según relataron quienes lo conocieron. Vivió en varias provincias del norte argentino. Murió en Buenos Aires, el 5 de julio de 1955, cuando le faltaban unos días para cumplir 90 años.
Era hijo de José Eladio Basualdo y Rosa Migueles. Cursó sus estudios en la vieja escuela de Concepción del Uruguay y se graduó como profesor en la Escuela Normal de Paraná. Desde entonces fue dilatada y constante su dedicación a la enseñanza, en la que pronto adquirió el prestigio que le daban su vocación, su aptitud y su clara inteligencia.
En Jujuy, Catamarca, Esperanza (Santa Fe), Rosario y Santiago del Estero, la cátedra tuvo para él un sólido valor que le hizo respetado y reconocido en cargos de alta jerarquía docente.
Como docente fue vicedirector y profesor de la Escuela Normal de Jujuy en 1887; en 1892, vicerrector y profesor del Colegio Nacional de Catamarca; en 1893 vicedirector y profesor de la Escuela Normal de Catamarca, hasta 1899.
En 1900 inauguró la Escuela Normal de Esperanza con su flamante edificio enclavado frente a la plaza principal, en esta progresista ciudad santafesina de colonos extranjeros (alemanes y franceses). En 1912, era profesor de la Escuela Normal de Rosario. En abril de 1915 fue trasladado como director y profesor de la Escuela Normal de Santiago del Estero, en cuyo cargo se jubiló en 1918, dejando a su paso el recuerdo de su capacidad y en alto su valor educativo.
Es que su espíritu docente se había forjado en el molde de Pablo Pizzurno, con quien mantuvo siempre cordiales relaciones.
Después de las tareas propias de su magisterio, desempeñó otros cargos, como juez en Jujuy, vocal, vicepresidente y presidente interino del Consejo de Educación en Santiago del Estero. Y fue concejal y presidente del Concejo Deliberante, también en Santiago.
En 1916, durante un breve período el gobierno de Hipólito Yrigoyen lo dejó sin trabajo por su adhesión a las ideas conservadoras. Con sus conocimientos de la Escuela Normal, fue a Catamarca y trabajó haciendo mensuras, lo que da una idea de la educación que recibían los alumnos normales de aquel tiempo.
Además, se desempeñó como funcionario del Banco Hipotecario Nacional, y miembro de la comisión encargada de recibir y organizar el Archivo de los Tribunales de Jujuy.
Educador de inquietudes culturales y deportivas, organizó el club de football “Red Star”, de Santiago, que aún sigue siendo cuna y hogar de grandes deportistas.
Su amplia trayectoria de vida docente incluye su autoría de importantes libros, entre los cuales se cuenta uno de matemáticas, editado por Mentruyt, en Buenos Aires, en 1913, que fue durante mucho tiempo guía de estudios de profesores y alumnos.
La astronomía fue uno de sus mejores pasatiempos, conociendo —según relató una de sus hijas— las principales constelaciones y estrellas a través de sus enseñanzas.
La agricultura fue su refugio después de su jubilación, formando y trabajando una finca en el cercano Zanjón, en la que volcó sus conocimientos, con profundo amor a la tierra.
En su vida personal, se casó dos veces, la primera con Carmen Falcon o Falcón, con la que tuvo 9 hijos: Ángela Rosa, Wáshington Felipe, Antonio, Ana Lidia, Dolores Elena, María Tereza, José Luis, Lola y Luis. La segunda vez se casó con Blanca Matilde Paganetto, paranaense y también profesora, que ejerció el magisterio hasta su casamiento. Con ella tuvo a Blanca Estela, Sara Edith, Dora Nélida y Olinda Clelia Ethel. Forjó en todos sus hijos el buen ejemplo de la tesonera labor de enseñanza.
Terminó sus días en la Capital Federal, el 5 de julio de 1955, próximo a cumplir 90 años. Contó una de sus hijas, que su figura alta y erguida se conservó hasta el final, lo mismo que su mente, lúcida hasta último momento, como lo atestiguan sus numerosas cartas.
Su ejemplar acción docente hizo que se le diese su nombre a la escuela 350 de Santa Fe, en la Villa Pujato, cerca de Esperanza.
En la biografía que es guía de esta reseña, agrega: “Gran patriota argentino, con extraordinario concepto del trabajo desinteresado, hizo honor a su estirpe de ascendencia vasca”.
Ramírez de Velasco®

Comentarios

  1. Qué linda nota Juan . Muy bien escrita , como siempre. Muy buena investigación. Gracias de verdad.

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