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Mostrando las entradas etiquetadas como Fletes

BIRMANIA En busca de la majada perdida

Mujer birmana, con traje tradicional En un tiempo, cualquier ocasión era buena para propinar una clase de geografía a un compañero de viaje Hacía tres días que habíamos salido a buscar una majada perdida y, como estabas faltando a la escuela, se me ocurrió hablar de algo interesante. Entonces te pregunté de dónde venían los primigenios habitantes del mundo. No sabías y te recordé que había un país que antiguamente tenía un nombre bonito: Birmania, aunque ahora se llama Unión de Myanmar. “Si tuviéramos un globo terráqueo o al menos un mapamundi, lo señalaría”, te indiqué. Cuando los primeros viajeros y geógrafos europeos llegaron a esas tierras, oyeron que los nativos pronunciaban el nombre de su país como “Miamma”, “Bama” o “Barma”, según los pueblos. Y debido al desconocimiento de la lengua escribieron el nombre como lo habían entendido, por eso escribieron “Birman” o “Birmania”. Según su gente, “Myanmar” significa “los primeros habitantes del mundo”, a tal punto que, según algunas hi...

NICKELODEON El último grito de la moda

Mujer de ruleros Cuáles fueron los soplos que nos mostraron que la modernidad había llegado al pago A la vuelta del año, cuando regresábamos al pago, buscábamos en el aire del pueblo vecino, los imperceptibles soplos de la modernidad que al final acabarían por tumbarlo del todo. Ahora usted va y es un lugar que se enorgullece de ser igual a los demás, tiene barrios, una plaza con toboganes, una comisaría con 50 agentes de policía, todos bien comidos, quioscos, calles pavimentadas y hasta tuvo una rotonda que puso un intendente y el siguiente tiró abajo, y el otro cuando vuelva, si es que, anuncia que la construirá otra vez. La grieta de los pobres, digamos. Una vez descubrimos que la vieja de uno de los almacenes más famosos en 50 kilómetros a la redonda, tenía un perrito chiludo y el pueblo observaba, entre desorientado y envidioso, que era posible tener estos animales de pura compañía, no esos alborotadores de nosotros, buenos para salir a quirquinchar o que hacían empacar la haciend...

CABALLOS El moro del tío

Yeguada del saladillo, foto de ilustración “Muchos años he vuelto y revuelto a esos tiempos, ya sea soñando despierto o con los ojos cerrados, en medio de la alta noche” El Petiso Viejo estaba en la escala más baja de los muy buenos caballos maceta que supo tener mi abuelo en el campo. En ese cansado y viejo flete todos habíamos aprendido a montar de muy chicos. De ahí habíamos pasado al Lucero, un oscuro con una estrella en el medio de la frente o al Petiso Nuevo, al que también llamábamos Zainito, que eran un poco superiores al primer grado inferior que significaba el Petiso Viejo. Cada año, al volver a pasar las vacaciones en el campo, mi abuelo nos aguardaba con la sorpresa de un nuevo caballo en el que jugaríamos nuestras habituales correrías de niños. Como si hubiera sabido, decía: “Juan es grande para el Petiso Nuevo, este año tiene que andar en el Potrillo”. Y uno se sentía feliz por el ascenso, porque montar en el Potrillo era lo mismo que militar en las ligas superiores. En l...

CUENTO Cómo se hizo policía un analfabeto redondo

Carreta cañera típica Qué pasaba cuando en un pueblo cualquiera de la provincia, las autoridades daban importancia a la educación Por esas cosas de la vida, jamás aprendió a leer. Fue a la escuela, pero de tan cabeza dura no le quedó nada. La culpa, decían, era del padre, lo llevaba todos los años a la cosecha. Tenía un carro con el que se rebuscaba haciendo fletes de leña en el verano, en el pago y tirando caña en Tucumán durante el invierno. Y allá iba con el chango. El tiempo suele acomodar las cargas. Si usted cree haber visto todo, tendría que ir al pago lindo aquel, a que le cuenten las mil anécdotas que circulan. Los viejos guardan memoria de aquellas épocas para que los tiempos no se pierdan entre los pliegues del olvido. Chango lindo en aquel tiempo, se casó con la hija de uno de los principales. Hombre de pro, decían las viejas de antes para referirse a quienes tenían un presente desahogado y un mañana promisorio. Dejó la casa del padre, el carro, las mulas, los viajes a Tucu...