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Mostrando las entradas etiquetadas como Pedo

NARRACIÓN De pedo me salvé de ser linchado

Ilustración Lo que sigue ocurrió en la vida real; sirva como tardía confesión de un acto del que todavía me avergüenzo Lo que voy a referir aquí es cierto, así que no lo tome como un cuento sino como una narración. Es el asunto del pedo que adjudiqué a otra persona. Si una historia debe tener un justificativo, vaya desde ya esta advertencia: no lo hay. Fue pura maldad. Valga esta introducción por si a usted no le gustan este tipo de chismes; la cosa es maloliente. Va la narración. En un tiempo de mi vida cometí actos de periodismo explícito en el Nuevo Diario de Santiago del Estero. Después de las elecciones del año 95, ganadas por Carlos Arturo Juárez, me pusieron de corresponsal en La Banda. Iba a la mañana, tomaba notas de su actividad comercial, política, social y económica; al mediodía volvía a las oficinas de la Redacción, escribía las noticias y las ponía en las páginas asignadas. El drama era que a veces me daban dos páginas limpias, sin avisos, y no había tantas noticias como ...

ALGORITMO Con olor a tinta seca

Imagen de ilustración La mayoría se informa con dibujitos y videos fugaces, pero una minoría obstinada resiste y lee porque algo es algo A veces esta página pareciera escrita para solos & solas . Gente de antes, acostumbrada a leer. Aunque no se resigna al telefonito, piensa: “Algo es algo”. Los diarios de Buenos Aires se han vuelto ilegibles, aunque algunos todavía los visitan en internet sólo para descubrir a qué juez están apretando, qué opereta intentan, a quién están levantando sin pudores o hundiendo sin misericordia. Sirven para eso y poco más: ver los horóscopos, los números que salieron en la tómbola, pescar alguna entrevista interesante. Lo demás es anécdota. ¿Los diarios de Santiago, pregunta? No existen. Se dice que trabajan con planteles mermados, con menos gente que la indispensable, pero aun así conservan cierto empaque de profesionalismo. Cáscara vacía, sonando hueca, huera y oficialista. Aquí, y en una docena y media de sitios más, los viejos lectores hallan algo d...

ETIMOLOGÍA Por qué la zona casi siempre está al pedo

El Ecuador marcado Hay palabras que se usan de comodín, sin saber qué significan: es preferible callarlas ¿Cuánto mide una zona?, ¿es más larga que ancha, más ancha que larga, redonda o  cuadrada?, ¿hay alguna ley que determine dónde termina una y empieza la siguiente? La verdad es que la palabra “zona”, es aire en el aire de las conversaciones, una palabra totalmente al pedo, vea. Usted dirá que existe, que está en el diccionario y por lo tanto si alguien la usa no rompe ninguna regla del idioma. Le responderé que todo depende. Porque la mayoría de las veces es posible obviarla y todos seguirán entendiendo qué está diciendo. Repito, casi siempre pronunciar “zona” es llenar el tiempo con un ruido. Veamos por qué. “Zona” viene del griego “zoin”, que es faja, lista, vincha. Cuando pasa al latín, la palabra designa una franja de espacio del Cielo o de la Tierra, pero a la manera de un cinturón. Por eso se llama “zona ecuatorial” y por extensión, los trabajadores ferroviarios llaman...