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Mostrando las entradas etiquetadas como Avisos

FÚNEBRES La columna ilegible

Alto precio de la carne Cuento en primera persona para explicar lo que le sucede a alguien que teme leer la noticia de su muerte en un diario cualquiera de Santiago Algunas mañanas de mi vida he tenido miedo de leer cualquiera de los diarios de Santiago, creía que cuando llegara a la página de la sección Fúnebres iba a hallar mi nombre entre los fiambres y entonces me daría cuenta de que era un espanto, una lectora sombra de sombras, vagando perdida por el mundo de los vivos. Después, cuando todos se convirtieron, por obra y gracia del vil metal, en una prolongación de intereses que no son periodísticos, dejé de comprarlos, aun sabiendo que algunos días por ahí me perdía una primicia. Y me volqué a internet, a las redes sociales. Comprobé que es mucho más fácil, barato y cómodo, poner un aviso en Feibuc para comprar o vender algo, que costearse hasta la oficina de recepción de avisos, pagar la tarifa y esperar pacientemente que al día siguiente el comprador exacto, si hubiera o hubiese...

OPINIÓN ¡Ah!, los diarios

Antigua sala de redacción No le hallan la vuelta a un negocio que fue próspero Los diarios duraron frescos, lozanos y frondosos quizás un poco más de siglo y medio en todo el mundo. Fueron el fenómeno masivo más aceptado , sobre todo por la variedad. Hubo para todos los gustos, de la derecha liberal más recalcitrante hasta la izquierda extrema, también liberal. Eran, además, “tribuna de doctrina”, como se llamó a sí mismo el diario La Nación, en el primer número. Pretendían imponer un pensamiento, una idea, una religión, un determinado dogma político o, aunque más no fuese, un candidato. Muchas veces, cerraban cuando el Fulano resultaba electo, igual que los comités de campaña: luego de la elección pierden su razón de ser. Ayudaron a llegar al poder a algunos gobernantes y tumbaron a otros, siempre actuando en poblado y en ocasiones en banda. Ningún problema, eran las reglas de juego. Quien se metía en política sabía cuál era su ficha en el juego de Ludo de la prensa, después, todo ...