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Mostrando las entradas etiquetadas como Mancha

AVIÓN La azafata en bicicleta

Catherie Zeta-Jones como azafata “La excitación de los primeros momentos da paso a una modorra suave, que acompaña el ruido de las turbinas” Un avión cruza Santiago, partiendo en dos las siete y media de la mañana. Por la dirección que trae, viene de Buenos Aires y es muy probable que vaya a Miami. Te paras un instante para mirar la estela que va dejando en el cielo azul, sin una nube, y te imaginas a un santiagueño, allá arriba, mirando por la ventanilla, preguntándose si esa mancha en el suelo es Santiago o es otra cosa. Hace rato que los pasajeros se desabrocharon los cinturones. Allá atrás viaja una familia; se nota que es primera vez que va en avión. Los niños miran por las ventanillas y preguntan al padre qué es eso que parece una víbora, allá abajo. El padre le explica que es el Dulce, un río de llanura que nace en las vertientes altas del Aconquija y se reúne con todos sus hermanos en el dique de Las Termas. Un viejo va en el segundo asiento; se nota que es viajado: llegó, puso...

MOLESTIA Anteojos para María Kodama

Anteojos sucios “Está escribiendo tranquilo en la computadora, y de repente, de la nada como quien dice, al lente de la izquierda le nace una manchita” Adalberto está algo molesto porque siempre se le ensucian los anteojos. "A cada rato debo levantarme a limpiarlos", se queja. Tiene presbicia, como muchos que han pasado los 40, nada del otro mundo. Cuando se los recetaron volvió a ver. Una maravilla. Antes de eso le costaba leer la letrita chica, sobre todo cuando le metían un gris de fondo. Después, ¡ah, qué placer! De nuevo los libros son un placer genial, sensual.  Sin los antejos andaba medio ciego, igual que con el telefonito celular que, cuando lo llaman, manotea como loco para ver quién es. Si no lleva sus gafas con aumento, atiende a ciegas, como antes. “¡Hola!, ¡quién habla!”. Muchos se sorprenden, porque ya no es así. Ahora se dice: “Hola qué tal Fulanito, cómo estás”. Si los dejó en la casa tampoco lee el diario cuando hace tiempo en el café. Ni en el dentista, que...