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Mostrando las entradas etiquetadas como Dormitorio

PECADO El Régimen Supremo busca a un disidente

Imagen de ilustración, Dalí Uno de los múltiples ensayos de realidad paralela o quizás de un futuro no tan lejano, presentado de la única manera posible: contado como ficción Apenas sales a la calle te das cuenta de que has cometido el peor pecado que un hombre puede cometer, te has olvidado las llaves de identificación en el dormitorio asignado. ¡Pucha!, pocas veces sucede, desde que al nacer te las entregan con una práctica cadena, para que no las pierdas jamás. Vas a tu trabajo, pero cuando quieres subir al ómnibus, te das con que también las necesitas para viajar. Te dispones a caminar, sabiendo que en cualquier parte un policía tendrá derecho a detenerte, averiguar adónde vas y, si no le muestras las llaves, serás encerrado en las mazmorras más profundas del régimen. Todo se puede hacer en este país, hasta robar un banco a mano armada dejando un tendal de muertos, la condición es no olvidar la cadena con las llaves de identificación. Quieres creer que quizás el portero de tu edifi...

CUENTO Al fondo a la izquierda

Viejo cuadro que había en la comuna de Clodomira Saludos a Ignacio Muñoz, a su hija Miryam, a su señor marido y a sus hijos, a Carlos Ledesma y, como dicen en la radio, a todos los que me conocen Son las 9 de la mañana, afuera el pasto cruje secándose con el frío, adentro, en la combi, ni un chisguete se cuela por ningún lado. Ha dado dos vueltas por Clodomira, buscando pasajeros, y se llenó. Ahora vamos apretados como tornillo de submarino. El chofer, como siempre, lleva a su lado a dos maestritas que bajarán en La Banda. El invierno es incómodo, hay que ponerse mil suéteres, camperas, abrigos que joden y para peor cada uno trae lo suyo, un viejo con una caja, una señora con un bolso, y así todos. Detrás del conductor, tres filas de asientos para aprovechar bien el espacio. En la fila del medio, entre una señora muy compuesta, un chico de unos 15 años que estaba entre que se duerme y no se duerme, y otro más que quién sabe quién sería, vengo yo. Con mi mochila en la que cargo la máqui...