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Mostrando las entradas etiquetadas como Amor

MAESTRO Algunos dichos de Sarmiento

Domingo Faustino Sarmiento Hoy es un día de fiesta para los maestros, que recordarán a quien fuera llamado, quizás con justa razón, el “Padre del aula” A quienes se admiran de algunos dichos de Javier Milei, cabría recordarles que Domingo Faustino Sarmiento tenía expresiones parecidas o quizás peores. Y también decían de él que era un loco, apodo que le pusieron sus adversarios políticos. Hoy los maestros de todo el país recuerdan lo mucho que amaba a los alumnos argentinos el “Padre del aula”, y lo hacen no trabajando, es decir perjudicando a aquellos a quienes también dicen amar. El gaucho argentino "Se nos habla de gauchos... La lucha ha dado cuenta de ellos, de toda esa chusma de haraganes. No trate de economizar sangre de gauchos. Este es un abono que es preciso hacer útil al país. La sangre de esta chusma criolla incivil, bárbara y ruda, es lo único que tienen de seres humanos". Carta de Sarmiento a Mitre del 20 de septiembre de 1861. Huérfanos "Si los pobres de lo...

ACERO Cincuenta cuchillos y un solo amor

"Daga", de Raúl Cisterna Haruto lanza afiladas dagas junto a Himari, hasta que una sospecha altera completamente su relación Le voy a contar la historia que repite la misma muerte todos los días, en un imposible acto de venganza. Un día la bella Satō Himari se enamoró perdidamente de Suzuki Haruto, lanzador de cuchillos que llegó a su pueblo con un circo. Dos noches después de conocerse se largaron en el primer tren, decididos a recorrer el mundo. Vivieron un amor de mil ciudades y un millón de noches en hoteles de toda laya. Era un espectáculo sencillo, ella con los brazos en cruz esperaba que él lanzara cincuenta cuchillos, dibujando su cuerpo con cada uno. Miles de espectadores abrieron la boca en cien países distintos, admirándose no solamente de la habilidad de Haruto para lanzar las afiladas dagas sino también por la sangre fría de Himari, que impávida y sin moverse un milímetro los veía llegar a la velocidad del viento y clavarse a milímetros de su cuerpo. El tiempo co...

COSO Baldosas flojas

"Lluvia", de Raúl Cisterna Avanzo entre rostros borrados mientras ella evita, con paciencia infinita, todos mis tropiezos Yo soy distinto, no me acuerdo de nada. Ella no. Va por la calle, pisa una baldosa floja y para la próxima lluvia ya sabe que por ahí tiene que andar con cuidado. ¿Cómo sabes que no la han arreglado?, le pregunto. Y dice que todos los días pasa por la esquina de casa, que se hubiera dado cuenta. Por eso en la vida a ella le va bien. Y a mí como el que te dije. Hablo con uno y a los cinco minutos ya no lo tengo presente, por eso me dicen que soy como esa música de Buenos Aires que… ¿cómo era que se llamaba?... “Cabeza de...”, porque de todo me olvido, qué quiere que le haga. Cuando vamos por la calle, cada nada me advierte: —Allá viene Cachito Gómez, saludalo. —¿Quién es Cachito Gómez? —le pregunto mientras pasa al lado de nosotros y le digo: —Adiósquetalcomolevatantotiempo. —Es tu peluquero. Te ha cortado el pelo ayer. Entonces me doy vuelta y quiero habla...

TRUST Una morocha por otra

"Confitería", de Raúl Cisterna Un mozo conocía tanto a sus clientes, que por ahí se equivocaba: vea abajo la verídica historia de Buddy Racedo Quien no conoció a Buddy Racedo, mozo del desaparecido Trust Pastelero, tucumano y simpatiquísimo. Tenía sus clientes y una manera especial de tratarlos, dominaba las reglas de su trabajo en bares y confiterías como ningún otro en la ciudad. Protagonizó un informe especial en el diario en que yo trabajaba entonces, en una nota que fue muy comentada en su gremio por lo impecable de sus definiciones y las lecciones que daba en apenas veinte certeras líneas. Llegabas al Trust y antes de que pasaran cinco minutos caía trayendo café, café con gota, leche cortada, cortado, cortado mitad y mitad. Sabía los gustos de todos los clientes y se anticipaba al pedido. Sacabas un cigarrillo y ahí estaba su mano encendiéndolo. Siempre servicial con las damas, les acercaba la silla, les recomendaba qué tomar, les avisaba que acababa de salir del horno ...

NOCHES La revolución de la calle Tucumán

"Tucumán al 200", de Raúl Cisterna Éramos tan jóvenes que ya habíamos repartido los ministerios y todavía nos alcanzaba para cantar vidalas hasta el amanecer Cuando llegaba la noche siempre le venía a la memoria la misma vidala que cantaba despacito para no despertar sus propias alucinaciones. No recuerdo la letra, sólo sé que nombraba a una mujer, pero casi todas las vidalas llaman un amor que desertó. A esa hora estaba hecha la revolución con que soñábamos, habíamos designado ministros, teníamos firmados los decretos que anticipaban la aurora que se vendría y planeábamos algunos pequeños gustos que nos daríamos cuando estuviéramos instalados en la cima del poder, como salir a tomar café al mismo bar de siempre o mandar a comprar sánguches de milanesa en el mercado Armonía —porque gobernaríamos desde Santiago— y convidar a todo el mundo durante una deliberación de gabinete. Al llegar la fortuita e incierta hora en que la reunión estaba tan linda que uno ya no sabía si acosta...

CIRCUSTANCIAS Ah, las efusiones del amor

"Beso" de Raúl Cisterna Menos el hombre, todos los animales respetan un lugar, un momento y alguna circunstancia para dar rienda suelta al deseo Lo bueno de las efusiones del amor entre la gente es que, justamente, se pueden dar en todo tiempo, en todo lugar, bajo cualquier circunstancia. El hombre y la mujer no aguardan que se dé el momento, que todo esté preparado o que ocurra esto o aquello para hacerlo. Las ballenas francas australes empiezan a llegar a la Península Valdés en mayo y se entregan a sus juegos amorosos hasta septiembre y octubre. Las hembras aprovechan para parir sus crías, porque la gestación les lleva un año. Las vacas, según dicen en el campo, se empiezan a alegrar unos veinte días después de tener terneros y los toros aprovechan para tener su momento, digamos. Y así casi todos los animales. Menos el hombre. Será una deformación de la mente o una bendición de Dios, pero a nosotros nos gusta hacerlo de enero a enero, o veinticuatro por siete, como les gust...

FRATERNIDAD Lanzan "Traditio", una serie documental (con vídeo)

Adelanto Tratará sobre su apostolado en el mundo y, dividida en tres partes, se estrenará durante los próximos domingos de junio Tomado de Info Vaticana La Fraternidad Sacerdotal San Pío X ha anunciado el lanzamiento de Traditio – For the Love of the Church ("Traditio – Por amor a la Iglesia"), una serie documental que presenta la vida y el apostolado de sus sacerdotes en el mundo. El proyecto, desarrollado durante dos años, es la producción cinematográfica más ambiciosa realizada hasta la fecha por la congregación fundada por monseñor Marcel Lefebvre. Según ha informado la Casa General de la Fraternidad, se busca mostrar la actividad actual de la Fraternidad a nivel internacional y dar testimonio de su apego a la Iglesia católica y al Sucesor de Pedro. La producción ha sido realizada entre junio del 2024 y mayo del 2026 por dos jóvenes estudiantes de Suiza y Alemania en colaboración con la Casa General de la congregación. Son tres largometrajes que suman más de cuatro horas ...

DESENCUENTRO Una bala en el cargador

"Banco Nación". Acuarela de Raúl Cisterna La historia de una charla mínima, una duda interminable y el coraje que no termina de aparecer Le gustaba esa chica como nunca le había gustado una mujer. Siempre la había observado desde las sombras: fantasma de un amor imposible. Se conformaba con admirarla por la calle y a veces, cruzar un saludo amable. Usted dirá que podría haber sido parecido a un amor oscuro, como el de esos siniestros personajes de las películas norteamericanas que esperan el momento propicio para mandarse alguna macana con la chica. Pero él era más bueno que el pan así que olvidesé, algo así no pasaría nunca. Nunca supo si ella se daba cuenta de que la miraba furtivamente, con un dolor incurable en el pecho. Una vez cruzaron algunas palabras: él estaba haciendo una fila en el banco y ella justo vino a ponerse detrás. De repente él oyó que alguien protestaba por la lentitud del cajero. Se dio vuelta, era ella. No supo qué decir. Sintió que tenía una sola bala ...

SOMBRAS El amor bajo vigilancia

Fingida indiferencia, de Raúl Cisterna Cada salida a la calle terminaba convertida en un interrogatorio, y hasta una sonrisa despertaba sospechas y resentimientos Ahora que todo ha pasado, recuerdo aquella novia celosa hasta de la sombra que me tocaba. En un pueblo chico como Santiago, salir a la calle era una atroz experiencia de recriminaciones, riñas, peleas, discusiones. Eso que no era un galán ni un Donjuán. Al principio me gustaron esos reclamos, hasta que subieron de tono y al final se hicieron inaguantables. —¿Quién es esa que has saludado? —preguntaba. —Una compañera de trabajo —respondía. —¿Así saludan las compañeras de trabajo? —volvía a la carga. Me hacía el tonto: —¿Así cómo? Insistía: —Con esa sonrisa, como si pasara algo entre ustedes. Entonces solía mirarla fijamente a los ojos y guardar silencio, para que se diera cuenta de su exabrupto. Ella lo tomaba de otra manera y lanzaba el repetido: —El que calla otorga. Una sorda animadversión me creció, haciendo que mis pensam...

ISRAEL ¿Qué pasa con el sexo durante la guerra?

El amor en los refugios Una pareja dejó de ir al refugio y empezó a tener relaciones sexuales, una mujer soltera siguió saliendo con hombres, pero quería ir directamente a la cama, hubo padres que entraron en los cuarteles militares con sus hijos y, en lugar de tocarse, encontraron una vía de escape en sus peleas, y más… Por Aspir Ayubov en el diario Mako “Llevamos cuatro años casados, un segundo capítulo para ambos, y la guerra ha despertado en nosotros pasiones increíblemente intensas”. Así describe Uri, un vecino del centro de unos 40 años, la sorprendente dinámica de pareja que surgió a raíz de la guerra con Irán. Para él y para ella, no extinguió la pasión, sino que se convirtió en un motor de intimidad y deseo, en el momento en que decidieron abandonar el espacio protegido. “En la segunda semana de la guerra, dejamos de bajar al refugio, y por esas mismas fechas nos dimos cuenta de que no podíamos dejar de tocarnos”, dice. “Es como si hubiéramos dejado de protegernos y hubiéramos...

CUENTO Yeti

Llueve “En poco tiempo se convirtió en el hermano menor que no habíamos tenido, ese que uno trata de hacerle comprender cómo colarse en la cancha” Afuera llueve a cántaros. Estos días me pongo nostálgico, pienso en mi vida, en lo que pudo haber sido, en lo que no fue, en lo que —para mi bien o para mi mal— todavía podría ser, pero dificulto. Se me aparece nítida la figura del Yeti, a quien la abuela le puso Alberto, sólo porque fue el único que se le ocurrió cuando lo bautizamos. Entusiasmados porque el cura lo consideraba cristiano, no pensamos un nombre para ponerle y como en muchas ocasiones, la vieja nos sacó del paso, ¡Alberto! En poco tiempo se convirtió en el hermano menor que no habíamos tenido, ese que uno trata de hacerle comprender cómo colarse en la cancha o qué decirle a una mujer para enamorarla o de qué manera atarse correctamente el pañuelo al cuello. Entre otros asuntos, claro. En las baldosas coloradas las gotas forman globitos, señal de que va a llover mucho. Y se m...

VENENO La gota exacta

Ilustración Convertía recuerdos mínimos en armas persistentes con insinuaciones tardías calculadas, silenciosas, dolorosas y familiares Era extremadamente precisa en sus insultos y descalificaciones. No largaba una catarata de groseros agravios, sino más bien un “tic”, una gotita de veneno muy leve justo donde sabía que desataría oleadas de silenciosa indignación. Tan sutil era que por ahí uno se daba cuenta tal vez días después. Para eso era inteligentísima. Uno de los hijos contó una vez este problema que tenía con su madre. Decía: “A pesar de que sé que es una trampa, quizás por esa cosa del amor filial que le tengo, siempre caigo”. Dijo que, si hubiera tenido edad para esas cosas, quizás habría ido al psicólogo. Por si fuera poco, atizaba el fuego de las pequeñas rencillas entre hermanos, casi intentando que estuvieran tan disgustados como para no hablarse durante meses, pero a la vez lo suficientemente amigos como para no esquivarse. Siempre tenía a mano alguna anécdota del pasado...

CRUCES ¿Por qué rezar sin cesar?

Menos apego a la vida “Hermanos míos, si amamos al buen Dios, la oración nos será tan familiar como la respiración” *San Juan María Vianney ¿Cuáles son los beneficios que recibimos con la oración, para tener que rezar tan frecuentemente? He aquí, hermanos míos. La oración hace que nuestras cruces sean menos pesadas, suaviza nuestras penas y nos torna menos apegados a la vida. Ella atrae sobre nosotros la mirada de la misericordia de Dios, fortifica nuestra alma contra el pecado, hace crecer el deseo de la penitencia y que realicemos su práctica con agrado, ya que sentimos y comprendemos cuánto el pecado ultraja al buen Dios. Especialmente, hermanos míos, por la oración agradamos a Dios, enriquecemos nuestra alma, aseguramos la vida eterna. ¿Díganme, hermanos míos, necesitamos algo más para querer que nuestra vida sea una oración continua por nuestra unión con Dios? ¿Cuándo amamos a una persona, tenemos que verla para pensar en ella? No, sin dudas. Igualmente, hermanos míos, si amamos a...

VIDALA Retumban ecos perdidos

Rosas en un billete de 20 pesos Lo que alguna vez fue un sueño regresa en silencio, como si el tiempo no hubiera pasado sobre aquellas noches Cuando llegaba la noche, le venía a la memoria una antigua vidala que cantaba despacito para no despertar alucinaciones pasadas. No recuerdo la letra, sólo sé que nombraba a una mujer, pero casi todas las vidalas llaman un amor que desertó. A esa hora ya estaba en marca la revolución que soñábamos. Habíamos designado ministros, teníamos firmados los decretos que anticipaban la aurora que se vendría y planeábamos algunos pequeños gustos que nos daríamos cuando estuviéramos instalados en la cima del poder, como salir a tomar café al mismo bar de siempre o mandar a comprar sánguches de milanesa en el mercado Armonía —porque gobernaríamos desde Santiago— y convidar a todo el mundo durante una deliberación de gabinete. Al llegar la fortuita, incierta hora en que la reunión estaba tan linda que uno no sabía si acostarse para luego levantarse baleado o ...