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Mostrando las entradas etiquetadas como Ojotas

NARRACIÓN Colalao

Plaza de San Pedro de Colalao “Si te hallaban, te mataban; si primero encontrabas a un enemigo, lo matabas vos, así de fácil” Algunos años íbamos a San Pedro de Colalao, pueblo tucumano preferido por los pobres para sus vacaciones de verano. Mi padre, hombre atildado y elegante, aprovechaba para andar de ojotas y afeitarse cada dos o tres días o para calzarse sus zapatillas viejas y salir a caminar sin rumbo. Además, hacía amigos o se sentaba en la plaza a tomar aire. Mi madre se declaraba en huelga y no cocinaba, no lavaba, no ordenaba lo que dejábamos tirado. Sólo arreglaba su dormitorio y miraba las fotos de viejas revistas de moda que había hurtado durante el año en la peluquería del barrio. Un chiste repetido en la familia era preguntarle: “Qué lees” y que ella reconociera: “No leo, sueño”. Pasábamos sin hacer nada, aunque tuviéramos todos los días ocupados, porque siempre organizábamos algo. Lo mejor era jugar a los coboi entre los hermanos y algún primo o amigo que invitábamos y...

RELATO Doña Rosalía

Imagen de archivo Una rutina que se interrumpe solamente domingo de por medio cuando la visitan los hijos, las nueras, los yernos A veces cuando paso por la casa de doña Rosalía, siento el olorcito a tostadas que viene de la cocina, hora del mate –me digo– sentada, junto a la parra, todos los días a la misma hora. Cómo sabrá ser la vida de los que tienen contadas las costillas del tiempo que resta para que les pongan ausente en la cita de las seis de la tarde, pero no sé responder, eso que también estoy llegando a ese momento. Pienso que la vida no es tan complicada, sólo se trata de ir a trabajar, volver a la casa, darle cariño a la patrona, atender los chicos, regar las plantas y salir los domingos a la mañana de ojotas a leer un libro en la puerta de casa, antes de misa, mirando pasar los amanecidos del boliche de la esquina mientras cebo mis amargos. Cuando vienen los hijos, domingo de por medio, la casa de doña Rosalía rebosa de chicos. Las nueras y sus historias, los cautelosos y...

MALESTAR Lista de molestias varias

"¿En serio creen que soy difícil?" Diga si no le ocurre, ver algo y sentir que algo está funcionando mal y no tener manera de arreglarlo A continuación, situaciones o gente que me molestan profundamente, algunas joden mucho, otras más o menos y el resto poco. Como todas las listas, es incompleta, pero al menos queda la opción para los lectores, de agregar abajo otras que crean oportunas. Pisar baldosas flojas después de la lluvia, las eternas filas para todo, los bares, como “La Roca” que ocupan toooda la vereda y no te dejan pasar, los que caminan adelante sin decidirse si van a la derecha, a la izquierda o qué y estorban el paso, los cantantes de música religiosa en las peatonales (¡buéh!, pongalé religiosa), pisar mierda de perros, los puestos de venta de carne de vaca, pollo y cerdo del mercado Armonía cerrados por falta de ventas, los autos estacionados en las paradas de ómnibus, sobre todo a la noche, los mayores de 18 años que se tratan de “chicos”, el menemismo res...