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Mostrando las entradas etiquetadas como Lila

ESPÍRITU La leyenda de la Lapachona

Globo rosa rosado Una patraña que no tuvo éxito en Santiago, pero todos le vieron la pata a la sota y callaron más por burla que por otra cosa No es fácil inventar una leyenda. No es pa cualquiera. En todo caso no es para gente del centro, como se los conoce. La mayoría de las que circulan en Santiago son anónimas creaciones populares, sin autor a la vista. Vienen pasando de boca en boca de padres a hijos, de abuelos a nietos. Algunas circulan en papel, pero ningún relato escrito supera a la que es contada por un anciano, a la orilla del fogón en una noche oscura. En su soberbia de hombres culturosos, hubo quienes se arriesgaron e idearon una. Pero no cuajó, nadie la tuvo en cuenta. Se les ocurrió, mire usté, una leyenda o fábula lila que se celebraría con globos de color rosa por la calle Urquiza, quizás una de las más tradicionales de la ciudad. Quizás imaginaban que los santiagueños acompañarían la iniciativa porque para muchos lo nuevo vale más que lo bueno. Pero las masas sospecha...

LEYENDA Chau, chau, adiós Lapachona

Lapacho florecido, en una imagen de Fernando Montes de Oca Origen y significado de un cuento que pasó de abuelas a hijas y a nietas y sigue dando vueltas en la ciudad del Estero Una leyenda que circuló muy poco tiempo en Santiago es la de la “Lapachona”, especie de ser de color lila y sexo indefinido que se paseaba por la calle Urquiza, de la Olaechea a la Belgrano, yendo y viniendo, con los ojos perdidos, sumido, o sumida en quién sabe qué ensoñaciones mágicas. No molestaba los peatones, no les pedía plata, no les insinuaba nada. De alguna manera, los vecinos de la vieja ciudad de Santiago del Estero, se percataron de que le gustaban los globos del color de la flor del lapacho, y se los regalaban a su paso por el frente de sus casas. De esta amable historia se acordaban las abuelas de señoras que hoy son a su vez, respetables abuelas y de vez en cuando se reúnen en cierta confitería del centro a tomar el té con masitas. Alguna vez surgió la conversación sobre este ser magnífico que re...