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Mostrando las entradas etiquetadas como Hormiga

CUENTO Hablar de las hormigas

Modelo, archivo “Citar la novela que justamente estaba leyendo en mis ratos libres, dar como referencia de mis gustos literarios a Franz Kafka sería un error” La observaba en un boliche mientras bailaba con uno que parecía su novio. Pensé que sería una más de todas las hermosas mujeres que daban vueltas por el mundo y que nunca se fijarían en mí, pobre insecto. Pero sucedió algo impensado, en un momento ella se sentó en la misma mesa, a mi lado. La observé un segundo, miré para todas partes a ver si venía el muchacho con el que había estado bailando y le dije algo como “qué linda fiesta, ¿no?”. Soy muy tímido y esas pocas palabras me costaron. Me agarró un coraje extraño. Ella sonrió, y me respondió que sí, esperando que le dijera algo más, pero no se me ocurrió nada. Mientras hacía fuerza para hallar una frase con la que llamar su atención, volvió el muchacho con unas bebidas. Los observé detenidamente, conversaban de asuntos intrascendentes, se reían mirando cómo bailaban los otros y...

ATROCIDADES Reencarnar en un caballo

Mancarrón flaco Por qué debes pedir a los dioses, si vuelves a la vida después de la muerte, que no sea como un jamelgo de alquiler De todos los animales en que podrías reencarnar cuando te mueras, Dios te libre de ser caballo de alquiler de villa turística. Preferí ser hormiga cargadora de hojitas grandes como una casa, zángano gordo y lascivo condenado a la frustración, humilde yak carguero del Himalaya, perro callejero feo, pulguiento, corrido a cascotazos por los changos, paloma urpila con destino de hondazo atroz, tigre de circo condenado a repetir la misma gracia función tras función para niños gritones, piojo hendido por el rayo de las uñas feroces de una madre prolija, gato castrado de vieja maniática, cualquier cosa que te traiga el destino. Pero pedí no reencarnar, por favor, en un caballo destinado a un gringuito que se las quiere tirar del Zorro. —Oiga, don, ¿es fácil manejar el caballo? —Sí, amigo, si quiere doblar para allá, haga para ese lado las riendas, lo mismo si qui...

LEYENDA El tortugo astudo

Tortugo con astas Que cuenta cómo fue que un falso amor floreció en el bosque y cómo se dieron cuenta los ancianos de que dos almas estaban perdidas La historia que se va a contar aquí sucedió realmente, por lo que es posible que su autor deba cambiarle el título. A veces en una sola palabra se resume toda la tontería de que es capaz un ser vivo, concentra la estupidez y confirma que la colonización del espíritu es una de las maldades más ruines que es dable esperar de un aparato. Resulta que al Zorro gustaba enormemente la Tortuga, pero por esas cosas de la vida, nunca le había confesado su amor. Una vez la fue a visitar, pero justo cuando estaba en la casa, llegó el Tortugo y entre los dos le mintieron que él estaba pasando cerca, sintió sed y entró a pedir un vaso de agua. En otra ocasión, la topó en un cruce de caminos, pero él andaba disparando de unos perros, así que se saludaron a las apuradas y él siguió corriendo. También se encontraron en el cumpleaños del león, pero había ta...

LEYENDA La hormiga y el elefante

La hormiga y el elefante Aquí se revela cómo comenzó el amor entre el paquidermo africano y la tierna hormiguita santiagueña y de qué manera se originaron los cuentos que circulan de boca en boca Un día llegó el circo al bosque santiagueño, tenía un mono equilibrista, varios feroces leones, tigres de bengala que pasaban por el aro de fuego, loros que recitaban poesías de Quevedo, un zorro que hacía trucos de magia y decenas de otros atractivos. Entre ellos, el número más famoso era el del elefante bailarín. Fue toda una novedad de la que se habló durante varios años en el pago. Sobre todo, por el elefante. La corzuela lo describió como un bicho con nariz larguísima, orejas como lata pizzera y tan grande como una casa o dos. Aunque usted no lo crea, fue entonces que nacieron varios cuentos que transitan los fogones anochecidos, en versiones que cambian de tiempo en tiempo, dan vueltas por los asados, entre los chunchulis y la guitarreada y vuelven en otro asado, levemente cambiados o t...

ENTOMOLOGÍA Notable animal

Velay el bicho Como pronuncian la palabra “hormiga” los santiagueños y los hombres de otras latitudes, qué características tienen y qué no se aprendió de ellas ¿Cómo se dice hormiga en quichua? Domingo Bravo, el gran lingüista santiagueño, en su diccionario quichua—español, dice que es shishi, la “sh”, suena en este caso como en inglés para decir “she” o como los porteños cuando pronuncian “pollo” (´posho´). Hay de varias clases para los quichuistas. La shishi añapera , shishi ásnaj es la hormiga hedionda, ávida de comer dulces, especialmente añapa. También está la shishi manquera , le dicen así porque la tierra que saca es ideal para fabricar ollas de barro. La shishi piña es la hormiga brava, la shishi puca es la hormiga colorada, la shishi umalu , como su nombre lo indica es la hormiga cabezona y shishi yana es la hormiga negra. En sánscrito la hormiga era “morwi”, de ahí pasó al griego “myrmex” y en latín le dicen “formica”, la “f” inicial se hizo “h” igual que en hacer “fac...