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Mostrando las entradas etiquetadas como Narración

ESTACIONAMIENTO Su lugar en el mundo

Ilustración nomás Cualquier semejanza con la realidad no es solo coincidencia El vecino vivía por y para cuidar la calzada frente al garaje de su auto hasta que un buen día dejó de hacerlo. Aquí le contaremos por qué, con lujo de detalles, como se merece una historia de barrio, de esas que todos quieren oír, aunque no le interese a nadie. Era la única ocupación que había hallado luego de jubilarse. Eso y mirar la televisión. Había puesto un cartel mal pintado en la vereda, con una letra E chinguiada, cruzada por la raya negra que significa prohibido estacionar. De la mañana a la noche miraba televisión en el comedor de su casa, veinte metros al fondo de la puerta de entrada, que permanecía abierta hasta en los más gélidos días del crudo invierno. Cuidaba esa parte para el hijo, que llegaría a las seis de la tarde a atender el consultorio de kinesiólogo que tenía en su casa paterna. Entre el noticiario y Olivia Benson, de La ley y el orden, miraba hacia la calle para que nadie le estaci...

HISTORIA La fortuna de estar enamorado

Mi rostro de todos los días La narración, en primera persona, de lo que sucedió el día que decidió casarse con una chica a quien conoció unas horas antes Soy un hombre, afortunadamente enamorado, y perdone si se lo cuento así, de manera entusiasta, pero es lo que me viene sucediendo desde que encontré a la que luego sería mi mujer. A continuación, le narro cómo sucedió, a ver si logro hacerme entender. Me casé la noche del 18 al 19 de enero del 2003, cuando el Fisco de Fátima recuerda a la Virgen Desamparada todos los años, en Santiago al norte. Hubo una fiesta campesina de la que recuerdo los nervios de ella, la alegría de algunos de mis hermanos, y que mi padre se quedó hasta que las velas no ardieron. Los vecinos y amigos aportaron cada cual lo suyo: uno un cabrito, otro un lechón o una gallina. Después hubo que poner unos pesos para las mesas y sillas, pero no mucho, porque la gente allá es sencilla, sin grandes champanes ni caviares ostentosos. Párrafo aparte para el amigo Juan To...

NARRACIÓN Memoria de tormentas

Lluvia en el pago, fotografía de Alejandra Aragón Allá en el pago el viejo Holacho contaba punto por punto cómo había sido cada lluvia y las recordaba todas cual memoria del estado del tiempo El día que murió Holacho Rodríguez, se perdió la memoria de las tormentas, no hubo quién las narrara con un vocabulario que parecía más hecho para contar gestas antiguas que para detenerse en el relato de goteras, vientos, refucilos y nubes davueltando los cielos, a veces con ínfulas de penúltimo Armagedón del pago con el viento chocando las paredes de las casas de los vecinos y pasando por entre las ramas de los inmensos eucaliptos plantados alrededor de lo que fuera la abandonada casona principal del pueblo. Hombre de verba florida, de viejo, en las reuniones familiares los muchachos le preguntaban cómo había sido la primera lluvia del año 63, entonces empezaba a contar desde que un leve vientito se había levantado del sur: “La brisa comenzó a mover los calores, llevándolos quizás a otros planos...

RELATO La Parusía

Ilustración Por qué la vez que anunciaron en la radio que habría una réplica del temblor el tío Pablo fue el que mejor la pasó Fue una de las veces que habíamos ido a la casa grande de los abuelos con los primos, los tíos, los sobrinos, los novios de las chicas, los yernos, las nueras, las cuñadas, los padrinos, todos. El temblor fue a la noche, por eso no pudimos disfrutarlo, con decirle que algunos se enteraron recién al día siguiente, cuando se despertaron. Pero a todos les volvió el entusiasmo al cuerpo cuando anunciaron en la radio que dos días después siempre venía la réplica, es decir otro igual o peor. La abuela estaba encantada con la noticia. La noche que supuestamente tocaba el terremoto, dejó baldes y lavatorios en todas partes para que viéramos cómo tiritaba el agua, repartió velas y fósforos por si cortaban la luz, desparramó fuentes haciendo equilibrio sobre las mesas para sentirlo cuando llegara y antes de que nos sentáramos a comer anunció que era la última cena porque...

CUENTO Baldosa floja

Policías de otro país Narración sin moraleja Un señor va caminando por la calle. De repente pisa una baldosa floja. Exclama: —¡La puta que lo parió, qué país de mierda! Con tanta mala suerte que lo oye un agente de policía de los de antes, que andaba cerca. Le pregunta: —¿Cómo ha dicho señor? —Que este es un país de mierda, en cualquier parte uno se llena los zapatos de agua sucia o se mancha la media. —¡Vamos, preso, dese vuelta así le pongo las esposas! —¿Por qué?, ¿qué he hecho? —Usted acaba de tener una expresión injuriosa en contra de la nacionalidad argentina. ¡Vamos!, ¡marche preso! Al rato llegan a la comisaría. El agente lo presenta ante el comisario: —Traigo preso a este ciudadano. Andaba en la calle Tal y, porque ha pisado una baldosa floja, ha injuriado con palabras soeces la nacionalidad argentina. El comisario interroga al preso. —Así que usted es uno de esos picaritos que andan insultando a los argentinos por cosas tan insignificantes como una baldosa floja. El otro se q...