Imagen de ilustración nomás Al parecer la concordancia entre lo que se dice y la realidad no depende de una votación, sino que cae de maduro A veces los amigos en el bar hablan sobre asuntos serios en vez de los consabidos temas de todos los días, a saber: mujeres, fútbol y política. El otro día se pusieron a hablar sobre las dos campanas, tema llevado y traído por el periodismo, como si se tratara de un axioma universal, indiscutible e insoslayable. Sofanor dice que, si alguien manifiesta o declara algo, hay que dar la oportunidad a los que no piensan igual para que lo contradigan y que sean los lectores, radioyentes o televidentes, los que saquen sus conclusiones. Porque en el justo medio de todo vive la verdad, como quería Aristóteles. Pero Eugenio, molesto, sostiene que no era tan así: —Y sí, viejo —se mosquea —porque el justo medio entre una mentira y una verdad no puede estar entre las dos sino solamente del lado de la verdad. Y a veces los periodistas saben bien quién está minti...
Cuaderno de notas de Santiago del Estero