La multiplicación de los peces y los panes La fe no se acepta por partes: el Evangelio obliga a elegir entre creerlo completo o corregirlo hasta vaciarlo De todos los domingos de Cuaresma, el cuarto es quizás uno de los más hermosos. En la misa se leerá el evangelio de la multiplicación de los panes y los peces. Es domingo de “Laetare”, de regocijo, y viene a alegrar y reconfortar a los ayunadores de este tiempo. El cura puede cambiar sus ornamentos morados por los de color rosa, el órgano dejará oír sus acordes y aparecerán las flores en el altar. Es un domingo excepcional de la Cuaresma, un día de asueto y de sana expansión. Pero, esto es solamente para los que han venido practicando fielmente los rigores cuaresmales, para los demás, será un día de reproches y censuras. Los misales antiguos preguntaban a los cristianos cómo estaban cumpliendo las observancias de la Cuaresma. “¿Has ayunado, has hecho limosnas, has vivido con cierto recogimiento, te has retirado de las habituales diver...
Cuaderno de notas de Santiago del Estero