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Mostrando las entradas etiquetadas como Morena

NIÑA El amor y su circunstancia

Jugando en el hamaqueador, de Hugo Argañarás, Un cuento que es muchos cuentos a la vez, una mentira que es muchas verdades desperdigadas en Santiago, ciudad de pobres corazones Llegó a Santiago arrastrando sus manos de niña morena, el rostro sorprendido de ver tanta gente, una bolsa de plástico en la que cabía toda su ropa, el vestido planchado, las alpargatas prolijas, recién compradas. Entró a trabajar a la casa de una familia de esas que antes decían que eran “bien”, aunque nadie nunca aclarara bien qué. Aseguraron a sus padres que no faltaría a la escuela. “Aunque sea a la noche la mandamos”, dijeron los patrones una tarde, allá en el pago, cuando la fueron a buscar. La historia es archiconocida y duele repetirla, pero hay que hacerlo de vez en cuando, más que nada por una cuestión de higiene del cerebro, del cerebelo, del bulbo raquídeo, de todo el cuerpo. De vez en cuando vale repetirla, sobre todo para tener conciencia de todo lo que hemos pasado, de dónde venimos, por qué somos...

RELATO Corzuela

Imagen de archivo Una sencilla historia de lo que pudo haber sucedido y no fue “Venga a saludar al hombre”, le dijo el tío y ella, morena corzuela asustadiza, caminó con ese andar de las mujeres en edad. Cuando se la presentaron le contaron también que la estaban terminando de criar porque la madre había fallecido y el padre la había dado, algo común en el pago. Después volvió varias veces, ella lo saludaba con un beso en la mejilla y él se hacía el sorprendido: “¡Cómo le va!”, le preguntaba como si recién la viera. “Bien, gracias” decía ella. Y era todo. Andaba callada por la casa y el otro debía hacer un esfuerzo para no mirarla, para no denunciar lo mucho que le gustaba. Pero cuando uno llegaba a una casa como amigo del tío, por esos tiempos al menos, no podía pasar a la categoría de novio de la sobrina, así nomás, de sopetón, como quien dice. Quedaba mal. Es posible que hasta le quisieran echar los perros. Después dirían: “El hombre venía haciéndose el qué y míralo vos, había sabid...