A la salida del hospital Los cardenales católicos exponen impúdica y morbosamente a Francisco, una muestra del triunfo de la cultura de masas sobre la religión En los tiempos que corren, una parte de la cultura de masas debiera ser al menos dejada de lado u obviada. No hace bien mirarlo todo en la televisión, en el telefonito, algo hay que dejar para la intimidad. Un caso es el de los Papas. No tienen jubilación. A uno lo eligen y sabe que se va a morir en ese lugar, salvo que sea la excepción, Benedicto XVI. Lo bueno es que sabe que será Príncipe entre príncipes hasta el día en que se muera. Lo malo, sobre todo en los tiempos que corren, es que hay muchos intereses creados, que lo sostienen hasta el día en que se muere. Es decir, tienen que mostrarlo ante la televisión del mundo, para que todos sepan que sigue vivito y coleando. En Santiago hubo gente que cuando llegó a la edad provecta, se retiró de la vida pública y no volvió a salir de la casa, no asomó nunca más la cabeza a la ver...
Cuaderno de notas de Santiago del Estero