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Mostrando las entradas etiquetadas como Barcito

REZO Perdona nuestras deudas

"Barcito", de Raúl Cisterna En un encuentro inverosímil se acercó un desconocido para entregarme una clave que se me escapaba, entonces entendí Se me sentó al frente en un barcito de la Libertad. No sé cómo sabía que aquello me daba vueltas en la cabeza, la cuestión es que me entregó la clave del asunto. “Deuda es la obligación que tiene alguien de devolver algo, ofender, en cambio, es humillar o despreciar a alguien con palabras o acciones”. Recuerdo que le respondí que eso estaba clarito, pero no sabía dónde iba. “Al Padrenuestro”, replicó. “¿Qué tiene que ver?”, me quise enojar. Entonces pidió: “Si quieres saber más, pagá alguito siquiera”. Son esas mañanas de sábado, ¿ha visto?, que suelo andar a la deriva, buscando un amigo para ver si picamos algo en el mercado o vamos a Upianita a ver qué pasa. El tipo me intrigó. Le pedí un café. “Con dos medialunas”, agregó. “Bueno, ahora explique, porque no entiendo nada”, lo apuré. Explicó que el cura, en la confesión, perdona las ...

PASADO Mensaje

"Era sensual y gatuna", dice Alberto La nota de una mujer en el teléfono, una cita y lo que sucedió luego es el motivo de este relato Cuenta Alberto que la otra tarde recibe un mensaje en el telefonito. “Tenemos que vernos”. “No sé quién sos”, responde. Era una novia de hacía tres mil quinientos años que le escribía desde un número desconocido. “Lógico”, piensa, “en aquel tiempo no había celulares todavía”. Dice que marcó el número y respondió la voz de ella. Le pregunta cómo andaba, qué era de su vida, cómo estaba su gente. Todo muy bien. “Me dijo que había algo que había quedado pendiente desde que nos vimos por última vez y necesitaba contármelo”, señala entrando en confianza, como si quisiera desahogarse, no sé. Quedan en verse en un barcito de la Belgrano en dos o tres días a tal hora. Dice que dudó mucho si debía ir. “No sabía si mandarle un mensaje avisándole que deje nomás, que otro  día, que no valía la pena”. De última consideró la posibilidad de quedar con la intri...

CUENTO No sos vos, soy yo

Solitario Qué pasa cuando uno advierte que le están por dar el adiós en una relación: sabe lo que viene y de alguna manera se aferra, aunque sea a un leve desquite anticipado Me citó en un barcito a la vuelta de su casa y me sonó raro. “Venite a casa, conversamos tranquilos, no hay nadie y capaz que pasa otra cosa”, le respondí. Me paró en seco: “En el barcito a la vuelta de casa”. No insistí, aunque algo me hizo ruido en el fondo del corazón. Recordaba ese mismo tonito de un amor anterior que, después de anunciarme que lo nuestro no iba más porque no teníamos futuro, me dijo las fatídicas palabras: “Necesito un tiempo para estar sola”, “no sos vos, soy yo”, “quiero estar segura”, “ya vas a encontrar a otra que te merezca más que yo”, “me vas a olvidar rápido”. Esta vez iba a ir preparado, no me hallaría sin perros. A veces creo que las mujeres toman la decisión de dejarnos con mucha anticipación. Algunas no todas, un día cualquiera de un año antes de dar un cierre definitivo a la rela...