"Musas", de Raúl Cisterna Quizás aprender la mitología clásica y los valores éticos formaba ciudadanos ilustres, virtuosos y sabios Hubo un tiempo glorioso de la humanidad en que los chicos de las escuelas se dedicaban a aprender, entre otros importantísimos asuntos, el nombre de las nueve musas y las recitaban ante la señorita. Sabían que allí y en los ejemplos de moralidad y virtudes cívicas de la Ilíada y la Odisea radicaba la fuente del saber y no en la fecha del descubrimiento de América; tampoco en las oportunidades que trae aparejado manejar la tabla de logaritmos ni, mucho menos, en los modernos conectores que hoy se usan en Lengua y que quién Diablos sabe qué serán. A ver, usted, pase al frente, decía la maestra. El niño se dirigía al pizarrón. Dígame los nombres de las musas. Casi todos comenzaban con Urania, musa de la astronomía, y se representaba con un globo y un compás. Después venía Calíope, musa de la poesía épica y la elocuencia, a quien se mostraba con un e...
Cuaderno de notas de Santiago del Estero