Pablo Iglesias Una escena cotidiana en la vida de un argentino, en la isla gobernada por el comunismo es un lujo que sólo Pablo Iglesias se puede dar Es muy posible que esta noche, antes de acostarse, usted se pegue una ducha para dormir fresquito. Ah, qué placer será sentir el agua recorriendo su cuerpo y el jabón volviéndole más suave la piel. Se pondrá champú dos veces, una para sentir su cabello sedoso y la segunda por las dudas. No hará el cálculo de cuánta agua usará y, de verdad, nadie lo hace (¿diez litros?, ¿veinte?, ¿treinta?, ni idea). Luego de secarse bien con la toalla irá a acostarse a su habitación. Quizás su señora esté viendo algún noticiario de la televisión o leyendo. Juntos mirarán algo, luego apagarán la luz y se dormirán. Plácidamente. Es el relato de una noche cualquiera de un día equis de la semana de un argentino cualquiera, póngale que es empleado de una tienda, maestro, obrero municipal o incluso changarín del mercado. Bueno, en Cuba, esa escena cotidiana es ...
Cuaderno de notas de Santiago del Estero