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CUBA Ducha

Pablo Iglesias

Una escena cotidiana en la vida de un argentino, en la isla gobernada por el comunismo es un lujo que sólo Pablo Iglesias se puede dar

Es muy posible que esta noche, antes de acostarse, usted se pegue una ducha para dormir fresquito. Ah, qué placer será sentir el agua recorriendo su cuerpo y el jabón volviéndole más suave la piel. Se pondrá champú dos veces, una para sentir su cabello sedoso y la segunda por las dudas. No hará el cálculo de cuánta agua usará y, de verdad, nadie lo hace (¿diez litros?, ¿veinte?, ¿treinta?, ni idea). Luego de secarse bien con la toalla irá a acostarse a su habitación. Quizás su señora esté viendo algún noticiario de la televisión o leyendo. Juntos mirarán algo, luego apagarán la luz y se dormirán. Plácidamente.
Es el relato de una noche cualquiera de un día equis de la semana de un argentino cualquiera, póngale que es empleado de una tienda, maestro, obrero municipal o incluso changarín del mercado.
Bueno, en Cuba, esa escena cotidiana es casi imposible, no desde ahora, sino desde hace muchos años. Según informes de diarios internacionales y los pocos cubanos que pueden hablar, hay serias dificultades para conseguir comida, el agua escasea o es intomable, al menos para los parámetros argentinos. Y en algunos lugares de la isla tienen una hora de electricidad al día y el resto es un apagón.
Ah, dirán los comunistas de esta parte del mundo. Cuba está así por culpa de los gobiernos norteamericanos, que ejercen contra ella un bloqueo, desde el principio de la Revolución, que impide llegar los insumos básicos a su pueblo. De esta manera quieren presionar al gobierno de ese país a fin de que se rinda ante los embates del capitalismo y promueva una economía de libre mercado que ignorará a los más humildes. Sin embargo, los pueblos bajo otros gobiernos de ese signo como el cubano, sufrieron lo mismo. De Yugoslavia a Hungría, de Corea del Norte a Alemania Oriental, de Moscú a Pekín. En ese tiempo más de la mitad de la población mundial estaba bajo su órbita.
Baño del hotel
Pero hay pequeños gestos que dicen mucho. En estos días visita Cuba el fundador de Podemos, partido español de ultraizquierda. Muchos recuerdan que en el 2018 compró una casa en la sierra noroeste de Madrid, de clase media-alta tirando a acomodada. Mucha gente vive ahí buscando tranquilidad, naturaleza y casas grandes. De acuerdo a los parámetros argentinos sería un barrio tipo country de buen nivel. Sus gobiernos en todo el mundo se caracterizan por tener una nomenclatura que goza de lujos fuera del alcance de sus propios ciudadanos.
Cuba de noche
Se aloja en el hotel “Bristol”, de La Habana. Pasar la noche cuesta entre 100 y 110 dólares. Barato, para cinco estrellas. Iglesias está en Cuba arreglando los detalles para una misión internacional que llegará a la isla en mayo con víveres. Y antes de acostarse se pegará una ducha para sacarse los olores de las calles cubanas, con basura acumulada. Encenderá la televisión para ver qué dicen de él los cubanos. Apagará la luz, ¡apagará la luz!, en un país en que pocos pueden encenderla. Y dormirá tan plácidamente como usted o su vecino de cualquier barrio de la Argentina.
Pero en Cuba.
Ramírez de Velasco®

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