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Mostrando las entradas etiquetadas como Ajeno

INICIACIÓN El gran estreno

Ilustración Una decisión largamente esperada despierta ilusiones, temores y la certeza íntima de haber dejado atrás la infancia La primera vez fue con la de mi padre. Siempre la había visto como algo ajeno, que no me correspondía, sobre todo por mi edad. Creía que aquello era cosa de gente grande, los menores no debíamos hacer uso, como se decía entonces. Me ilusionaba pensar en que algún día yo también sería hombre y tendría una para mí. A veces creo que mis hermanos también compartían ese deseo de estrenarse con esa, no con otra. No tenía miedo, sí un poco de inquietud porque, si me pillaba me iba a retar. "No tienes edad todavía" supuse que me diría. Mi madre lo sabía. Tal vez se lo diría él o lo adivinaría, con esa intuición que nunca le fallaba. Siempre descubría qué me gustaba, qué quería o con qué lo acompañaría. Desde la ropa, hasta las comidas, mi alma no le guardaba secretos. Había visto hacerlo todos los días. Nunca puso una queja; al contrario, lo alentaba, como s...

CUENTO La golondrina que se quedó

Golondrina Un famoso relato que daba vueltas hace unos años, da cuenta de las paradojas de la vida y, por qué no, de la muerte El siguiente cuento es ajeno: circulaba hace algunos años y pasaba de boca en boca, contado en asados, cafés, oficinas y demás. Sin sacar lo esencial, aquí va una versión nueva, por si en su momento no se la contaron. Está ambientado en Nueva York, cuando las golondrinas abandonan la ciudad porque se viene el invierno. Todas salen de viaje dibujando en el cielo un adiós inteligente, como dice el tango. Pero una se queda. No es rebelde ni valiente, sólo un poco más romántica. Cree que el mundo se va a acomodar a sus antojos. Nueva York sigue reluciendo con los colores del verano y ella quiere quedarse en el brillo de Manhattan. Durante unos días, la ciudad la engaña. El sol todavía calienta los alféizares, el viento es un rumor amable y los parques ofrecen migas suficientes como para sostener la ilusión de que nada malo va a suceder. Pero el invierno no negocia....

EXPERIENCIA Raro como piojo de peluca

Construcciones en la vereda El Bar La Roca convirtió la vereda en un living completo, con paredes, macetas y bancos Haga la prueba, si alguna noche anda paseando por la calle Roca y quiere sentirse en una casa ajena, en un living que no conoce, con amigos que no son suyos, como si viviera en un sueño de locos, vaya por el bar que se llama justamente “La Roca”, en su intersección con la Urquiza, y tendrá esa extraña sensación de que todos lo miran más raro que piojo de peluca. El "living" sobre la calle Roca Los propietarios del bar tabicaron la vereda con construcciones de tal modo que, si todos los vecinos hicieran lo mismo en Santiago la ciudad se convertiría en un verdadero caos. Bajar del auto ahí, imposible Pero los que menos felices deben estar con la presencia de ese boliche son los flamantes propietarios de casas de departamentos de los alrededores, que deben oir en algunas las noches y especialmente viernes, sábados y vísperas de feriados y fiestas de guardar, la mús...