Mi rostro de todos los días La narración, en primera persona, de lo que sucedió el día que decidió casarse con una chica a quien conoció unas horas antes Soy un hombre, afortunadamente enamorado, y perdone si se lo cuento así, de manera entusiasta, pero es lo que me viene sucediendo desde que encontré a la que luego sería mi mujer. A continuación, le narro cómo sucedió, a ver si logro hacerme entender. Me casé la noche del 18 al 19 de enero del 2003, cuando el Fisco de Fátima recuerda a la Virgen Desamparada todos los años, en Santiago al norte. Hubo una fiesta campesina de la que recuerdo los nervios de ella, la alegría de algunos de mis hermanos, y que mi padre se quedó hasta que las velas no ardieron. Los vecinos y amigos aportaron cada cual lo suyo: uno un cabrito, otro un lechón o una gallina. Después hubo que poner unos pesos para las mesas y sillas, pero no mucho, porque la gente allá es sencilla, sin grandes champanes ni caviares ostentosos. Párrafo aparte para el amigo Juan To...
Cuaderno de notas de Santiago del Estero