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Mostrando las entradas etiquetadas como Balas

SANTIAGO Se viene una revolución sin balas

Reloj en hora No habrá gritos ni palabras ni gestos, ni siquiera será algo distinto o genial, anómalo o fuera de la ley: lea la nota si quiere enterarse Algún día, alguien producirá una revolución en Santiago. No usará balas, ni palabras, ni gritos, ni gestos. Ni siquiera hará algo distinto, algo genial, algo anómalo o fuera de la ley. Será mucho más sencillo: empezará a tiempo. Anunciará la presentación de un libro, la salida de un colectivo, una visita, una cena, una fiesta, y, a la hora que dijo que comenzaría, simplemente comenzará. Es posible que, a esa hora, no haya nadie todavía. Este revolucionario deberá tener nervios de acero, porque tal vez hable ante un auditorio vacío, cante para el aire, inicie el viaje solo o sople las velitas sin que nadie le cante el “Feliz cumpleaños”. Pero ese será el punto de partida para que otros hagan lo mismo en una provincia que ha hecho de la informalidad de los horarios una ley sacrosanta. Alguien tendrá el coraje de empezar. En el anuncio an...

GÉNERO La guerra de las palabras

Niño nacido "El embarazo, la preñez, la gravidez, no se interrumpen, simplemente porque una vez que se mató al niño en el vientre de la madre, luego no se reanuda su vida” La guerra de las palabras es la más importante de todas, antecede a las de verdad, que luego se desarrollarán ya sea con más palabras, balas o con bisturíes. No importa cuánta importancia se otorgue a esta contienda, una vez que se la ha perdido o se ha claudicado, el resto es pan comido para los enemigos de la humanidad. Que existen, son muchos y tienen la forma del demonio. La nunca probada doctrina que impone el género en reemplazo de la naturaleza llegó para subvertir valores que eran intrínsecos al hombre y pretende destruir con la fuerza de las palabras, leyes fundamentales. Afirmar que no existen el hombre y la mujer como tales, es lo mismo que creer que con un decreto es posible abolir la ley de la gravedad. Desde Aristóteles para aquí, una silla es una silla, no importa que a usted le parezca un avión,...