Abandonada estación de trenes de Clodomira “No voy con rumbo fijo, sé que en cualquier parte hallaré el sitio para dejar estampada la verdad de a puño que llevo en el corazón” Algunas noches de invierno, antes de acostarme, pongo el despertador a las 2 de la madrugada, luego me visto muy en silencio para que no me oiga nadie en casa, especialmente la patrona, me calzo zapatillas, calzoncillo escopeta, pantalón de frisa y veinte mil camperas, agarro mis elementos y me largo en la bicicleta. Por qué solamente en invierno, preguntará usted. Y le responderé que en este tiempo la gente no es tan propensa a andar de noche y por las calles. Para lo mío, digamos, lo ideal es no dejar rastros, el frío que acurruca a los vecinos bajo las frazadas hace más fácil la tarea que me propuse casi como una obligación religiosa. En ocasiones llevar la palabra de escritor a los barrios más alejados de la ciudad tiene sus riesgos, aunque he comprobado que la gente duda de que un viejo con una ridícula gorr...
Cuaderno de notas de Santiago del Estero