Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como Hervor

ALMAS Los bordes líquidos del alquitrán

Imagen ilustrativa “No hay armisticio ni alto el fuego que valga, mientras en el sopor de las casas los hombres duermen con el sudor chorreando tibio por el cuello” Deambulan a la sombra del anonimato que brinda la calzada hirviente, toman el fresco que se guarece bajo los altos postes de luz que más tarde amarillearán la noche. Sólo los ven quienes salen en ese intervalo del día que los extraños eligen para nombrarnos: pueblos en constante modorra, tranco corto y bondad sin límites de pobres corazones provincianos. Se arrastran entre el humito que germina en los bordes líquidos del alquitrán que junta el pavimento. No hay quien registre sus evoluciones, la ciudad duerme su sopor de cuatrocientos cincuenta años y la yapa. Caminan cuando la tarde ya no es tarde. La calle extraña casi todos los colectivos que descansan en sus garajes; para el norte y para el sur de la Belgrano no camina ni un alma entera. Los trabajadores de las estaciones de servicio suelen verlos pasar raudos. O se det...

PRESENTIMIENTO Ecos del alba

"Viene clareando", acrílico sobre lienzo. Hugo Argañarás "Al pago le aguaitan, tras un extenso lapso inasible, los crueles meses de polvo y espanto” La madrugada hace al hombre pensar en su vida, en lo que se va despojando pues el tiempo pasa, hay nuevos horizontes aguardando, y los presiente más cortos pero tal vez más intensos. Recuerda otros lejanos días amanecidos, el agua entibiándose para el primer mate, las manos abiertas recibiendo el calor del fuego que quedó de ayer, la pava crepitando en su primer hervor y los gallos de la casa, antes de apearse de sus tronos nocturnos, respondiendo la lejana trova de los gallos del vecindario. Afuera el horizonte se ha suspendido en el aire, entre la helada subiendo desde el rocío. Cuando se haga escarcha, teñirá de castaño el cerco, matiz descolorido que lo acompañará hasta el fin de noviembre o quizás principios de diciembre, rescatado por las primeras lluvias. Al pago le aguaita, tras un extenso lapso inasible, un agosto v...