"Olaechea", de Raúl Cisterna Una crónica de antes, reflotada, corregida, aumentada y revisada, sin concesiones con lo políticamente correcto Cuando más creía estar sumergido en las tinieblas, un tenue rayo de luz se coló entre los eucaliptos y llamó al día, para que volviera por el alba. A esa hora se olvidó de los momentos de angustia y sinsabor que lo acompañaban desde la tarde anterior, aguaitando esa desgracia que le dijeron que debía llegar pronto. Lo peor había sido cuando dieron las tres, las cuatro de la mañana, el reloj parecía detenido y por más que lo miraba a cada rato, sus agujas andaban más lentas que de costumbre. Caminó por la calle Olaechea, de Libertad a Alsina varias veces, creyendo que se acortaría la espera, y de a ratos sintió el rugir del león del zoológico. Se sonrió pensando en el zafarrancho que se armaría si un día quedaba la jaula abierta. ¿Guardaría memoria en la sangre de sus antepasados cazadores o se abatataría al verse repentinamente libre? Po...
Ilustración Homero Manzi Milonga pa' recordarte, milonga sentimental. Otros se quejan llorando, yo canto por no llorar. Tu amor se secó de golpe, nunca dijiste por qué. Yo me consuelo pensando que fue traición de mujer. Varón, pa' quererte mucho, varón, pa' desearte el bien, varón, pa' olvidar agravios porque ya te perdoné. Tal vez no lo sepas nunca, tal vez no lo puedas creer, ¡tal vez te provoque risa verme tirao a tus pies! Es fácil pegar un tajo pa' cobrar una traición, o jugar en una daga la suerte de una pasión. Pero no es fácil cortarse los tientos de un metejón, cuando están bien amarrados al palo del corazón. Milonga que hizo tu ausencia. Milonga de evocación. Milonga para que nunca la canten en tu balcón. Pa' que vuelvas con la noche y te vayas con el sol. Pa' decirte que sí a veces o pa' gritarte que no. Ramírez de Velasco®