Frente de la Casa de los Taboada Las redes se llenan de lamentos por la Casa Tahuil, y Santiago cambia de cara sin pedir permiso a nadie Reclaman una ciudad que ya no existe, desaparecida antes de que ellos nacieran. La que conocieron sus padres tampoco era la misma que habían conocido sus abuelos. No hay una sola cuadra de Santiago en la que todo siga siendo como ayer. Los viejos vecinos se han muerto, los hijos han vendido la casa y, después de repartirse la plata, han ido a poblar otros barrios. Así, cada una de las ciudades se edifica sobre los restos de otras anteriores, levantadas a su vez sobre el barro de otras que hoy serían irreconocibles. En todas es lo mismo. Casi siempre una vecina de buen corazón y tino chanfleado avisa que le gustaría que no demuelan tal o cual casa porque "es parte de la identidad del vecindario", mire usté. Como si la memoria de los viejos fuera el único sostén de los edificios de un lugar que vive en su memoria y en ningún otro lado. Nadie l...
Ilustración Letra de Enrique Cadícamo Música de Gerardo Matos Rodríguez Muñeca, muñequita que hablás con zeta y que con gracia posta batís mishé; que con tus aspavientos de pandereta sos la milonguerita de más chiqué; trajeada de bacana, bailás con corte y por raro snobismo tomás prissé, y que en auto camba, de sur a norte, paseás como una dama de gran cachet. Che papusa, oí los acordes melodiosos que modula el bandoneón; Che papusa, oí los latidos angustiosos de tu pobre corazón; Che papusa, oí cómo surgen de este tango los pasajes de tu ayer... Si entre el lujo del ambiente hoy te arrastra la corriente, mañana te quiero ver... Milonguerita linda, papusa y breva, con ojos picarescos de pippermint, de parla afranchutada, pinta maleva y boca pecadora color carmín, engrupen tus alhajas en la milonga con regio faroleo brillanteril y al bailar esos tangos de meta y ponga volvés otario al vivo y al rana gil. Ramírez de Velasco®