El obispo de Catamarca Luis Urbanc, lleva a la Morenita en sulky "Nos percatamos de que el cambio había llegado para quedarse la última vez que fuimos en sulky a la fiesta de la Virgen" Cuando comenzaron a llegar las bicicletas creímos que no tendrían éxito. ¿Quién iba a querer andar en esos cuatro fierros teniendo caballos, mulas, burros? Nadie. Pero al tiempo ya todos habían comprado la suya y hasta nosotros, que tanto las habíamos criticado, tuvimos que rendirnos ante la evidencia de que son más baratas de mantener, más rápidas, y hasta podíamos llevar una chinita en el caño, lo mismo que en las ancas del matungo. Nos terminamos de convencer cuando uno de los amigos se vino al pueblo en una mañana, casi 100 kilómetros de pedaleo en un rato nomás. De a caballo quizás hubiera hecho el mismo trayecto en un día entero con riesgo de matar al mancarrón. Nos equivocamos tan fiero que cuando llegaron las motos fuimos casi los primeros en comprar una. Para qué íbamos a luchar contr...
Ilustración Carmen Jodra Un gemido doliente entre la alheña, un rítmico suspiro en el helecho, musgo y pluma por sábana del lecho, por dosel hoja, por almohada peña, y la lujuria tiene como seña violar mujeres y violar derecho y ley y norma, y un hermoso pecho sabe el pecado y el pecado enseña. Trasciende de la fronda un olor suave a sagrados ungüentos, y una queda música, contenida y cadenciosa, y el blanco cuerpo de la bella ave, y el blanco cuerpo de la bella Leda, bajo el peso del cisne temblorosa. Ramírez de Velasco®