"Preparativos" de Raúl Cisterna Lo dan por muerto, vuelven al campo y organizan el velorio, pero el hambre, el aroma y un gesto cambian todo sin aviso Como última opción lo trajeron para hacerlo ver en una clínica. Ya había pasado por las manos de todas las culandreras del pago. Doña Audelina dijo que le había dado “un aire”; la Pancha diagnosticó que “le habían hecho el mal” y su cuñado Eduardo le recetó grasa de iguana. Cuando empeoró del todo, lo metieron en un auto para traerlo a Santiago. Lo internaron y le hicieron análisis. Al día siguiente el médico les dijo que no había nada más que hacer, era terminal nomás. “No creo que pase de mañana”, anunció. En medio del llanterío que se armó, un pariente preguntó: “¿Como a qué hora, doctor?”. Dijo que calculaba que se cortaría a eso de las 6 de la tarde y que más les convenía llevarlo de nuevo al campo, así no tenían que trasladar el cuerpo, papeles, líos, todo eso, ¿ha visto? Volvieron con el pariente a cuestas, lo dejaron ac...
Ilustración Ramón de Campoamor Así un esposo le escribió a su esposa: "O vienes o me voy. ¡Te amo de modo que es imposible que yo viva, hermosa, un mes lejos de ti! ¡Mi amor es tan profundo, tan profundo, que te prefiero a todo, a todo!…" Y ella exclamó: "¡No hay nada en este mundo que él quiera como a mí!" Mas pasan unos meses, y la escribe: "¡Qué hermoso debe estar nuestro hijo amado! ¡Sólo él, él sólo en mis entrañas vive! Piensa en él más que en ti, su cuna se pondrá junto a mi cama. No hay cielo para mí más que a su lado." Y ella prorrumpe: "¡Es que, el ingrato, ya ama al hijo más que a mí!" Después de algunos años le escribía: "Espérame. Ya sabes lo que quiero: mucho orden, mucha paz y economía. ¿Estás? Yo soy así. Cierra el coche: me espanta el reumatismo; avísale que voy al cocinero." Y ella pensó: "¡Se quiere ya a sí mismo más que al hijo y a mí!" Ramírez de Velasco®