Ilustración En la escena que sigue, los gestos mínimos y los objetos dicen más que cualquier explicación o reproche: léala y verá "Tenemos que hablar", dice. Estaba por dormir. Dudo. Desde cuándo está pensando esas tres palabras: ¿en el verano, con esos repentinos desganos y dolores de cabeza?, ¿fue antes, cuando se le dio por fabricar esculturas en vidrio y la critiqué? ¿Quién es?, ¿lo conozco? Recién me estoy avivando. No se la voy a hacer fácil, que diga lo que quiera, no voy a interrumpir. La miro, intento que mi cara sea inexpresiva. Se queja de la poca comunicación de los últimos tiempos. Y yo que creía que charlábamos mucho, sigo callado. Insulta a dos o tres conocidos. Critica mi desorden, dejo todo tirado, no soy tu mucama, ¿sabías? Especula un momento al ver que no le respondo. Dejo que se embale. Total, ya perdí. Sigue con sus verdades de a puño. Mañana las amigas le preguntarán, ¿y qué te decía?, responderá que nada. Llega: "Algún día te va a agarrar ternura...
Ilustración Jorge Calvetti Prisionera del tiempo y de la vida en su cárcel de música encerrada, la mano del arpista, estremecida, preludia una canción enamorada. E¿s el amor que llora una partida, y levanta su eterna llamarada para encender la música dormida? ¿O es un ave que canta en la alborada? ¿Qué fuerza misteriosa la sostiene, que poderosa magia la retiene en su mundo de amor, de nube y nada? ¿O es una flor que sueña una quimera la mano del arpista, prisionera, en el cielo del arpa enamorada? Ramírez de Velasco®