Ilustración nomás El sol dice que son las once y un lazo se levanta sobre la hacienda baguala La cámara se detiene un instante y enfoca al Morfeo. Antes era el más bravo de todos los perros de Matías, ahora le llamarían el macho alfa. El Morfeo es blanco con algunas manchas negras en el lomo, su genealogía acusa una lejana cruza de dogo de Albania con carro volcador por parte de madre, un bisabuelo paterno que supo ser choco en la casa del principal de los Acuña y el padre que fuera retador a duelo de todos los perros de los alrededores y no ganó ni unito. Al lado del Morfeo, el Chiquito otea el horizonte. Es más cazador, pero no lo ayuda el físico. De haber tenido la contextura del Morfeo, habría sido el Gardel de esa perrada. Pero si mi abuelo hubiera tenido rueditas, mi padre habría sido carretilla. De vez en cuando el Chiquito le tira las motas al Morfeo sólo para molestarlo, para hacerle ver que si quiere seguir siendo el patrón debe estar siempre alerta. Un paso atrás, el Negro...
Ilustración Alfredo Palumbo (letra y música) Ahí andan los Tupinamis muy afligidos llorando sus desventuras, muy doloridos, junto a los pobres zorritos, debajo los quebrachitos, la Pachamama que espera se le hinchan la penas de tanto dolor. De tanto, de tanto, de tanto dolor.... Quien nos dará agüita y barro dicen los bagres, qué le anda pasando al hombre piensa el Dorado. Sin las cosas primordiales, sin las cosas esenciales no nos veremos ni nos tocaremos ya nunca. Pobrecitgo el tupinami ¡Ay!, cuanto dolor. ¡Ay cuanto, y cuanto, ay cuanto dolor…! Si se muere ña Pachita morimos todos. Por eso los que quedamos la defendamos de los cuervos inconscientes en nombre del inocente, para que el pájaro cante con su bello trino, ¡que tape el cañón! ¡Que tape, que tape, que tape el cañón! Ramírez de Velasco®