"Urquiza al 500", acuarela de Raúl Cisterna Nació en el fondo de casa, empieza a cubrir el barrio y transforma la rutina en un encierro desesperado Crece como plaga de Egipto. Empezó como algo distinto del pasto del patio. Ya ha colonizado el limonero, la tapia de los vecinos, las macetas, el asador y la parrilla. Damos por perdidas también las bicicletas de los chicos que están colgadas del techito de lo que le decimos “el quincho” y no es más que la sombra de chapas mal puestas que se vuelan cada vez que hay viento. Nos dimos cuenta de que se venía, cuando quisimos ir a tomar el solcito del invierno: era un mazacote, pegajoso, blanduzco, fofo. Y ya no salimos más. Después de trancar las ventanas que dan al fondo, compré burletes de goma en la ferretería para asegurar que no se colara por la puerta y conseguí un chapón grueso para trancar la ventanita de la cocina. Una mañana, cuando enfilé para el trabajo, noté que estaba prendido al frente de la casa. Sólo quedaban a salvo...
Ilustración Música de Aníbal Troilo Letra de Enrique Cadícamo ¡Qué noche llena de hastío y de frío! El viento trae un extraño lamento. ¡Parece un pozo de sombras la noche y yo en la sombra camino muy lento.! Mientras tanto la garúa se acentúa con sus púas en mi corazón... En esta noche tan fría y tan mía pensando siempre en lo mismo me abismo y aunque quiera arrancarla, desecharla y olvidarla la recuerdo más. ¡Garúa! Solo y triste por la acera va este corazón transido con tristeza de tapera. Sintiendo tu hielo, porque aquella, con su olvido, hoy le ha abierto una gotera. ¡Perdido! Como un duende que en la sombra más la busca y más la nombra... Garúa... tristeza... ¡Hasta el cielo se ha puesto a llorar! ¡Qué noche llena de hastío y de frío! No se ve a nadie cruzar por la esquina. Sobre la calle, la hilera de focos lustra el asfalto con luz mortecina. Adriana Varela Y yo voy, como un descarte, siempre solo, siempre aparte, recordándote. Las gotas caen en el charco de mi alma hasta los h...