"Suri", de Raúl Cisterna Entre Plinio, Aristóteles y los periodistas, una vieja historia terminó pareciendo cierta sin que nadie mirara al suri Miente, miente, que algo queda, dicen algunos mientras sostienen que el avestruz, el suri santiagueño al que en otras partes se conoce como ñandú, esconde la cabeza bajo tierra cuando tiene miedo. Usted va y le pregunta a un campesino si ha visto alguna vez un suri escondiendo la cabeza por miedo a que lo pillen y le va a decir que no. A lo sumo, cuando cree que hay algún peligro, se queda quietito, con la cabeza baja, y de lejos parece una planta. Si no tiene el ojo entrenado, amigo, no lo va a ver. Pero si usted le ha llegado más o menos cerca, pega una tremenda disparada y a los pocos minutos seguro que desaparece de la vista. Es una mentira que comenzó a difundir Plinio el Viejo, o Cayo Plinio Segundo, que vivió entre el 23 y el 79 después de Nuestro Señor. Era un naturalista, escritor y militar romano, autor, entre otros libros, ...
Ilustración Homero Manzi Esta puerta se abrió para tu paso. Este piano tembló con tu canción. Esta mesa, este espejo y estos cuadros guardan ecos del eco de tu voz. Es tan triste vivir entre recuerdos... Cansa tanto escuchar ese rumor de la lluvia sutil que llora el tiempo sobre aquello que quiso el corazón. No habrá ninguna igual, no habrá ninguna, ninguna con tu piel ni con tu voz. Tu piel, magnolia que mojó la luna. Tu voz, murmullo que entibió el amor. No habrá ninguna igual, todas murieron en el momento que dijiste adiós. Cuando quiero alejarme del pasado, es inútil... me dice el corazón. Ese piano, esa mesa y esos cuadros guardan ecos del eco de tu voz. En un álbum azul están los versos que tu ausencia cubrió de soledad. Es la triste ceniza del recuerdo nada más que ceniza, nada más... Ramírez de Velasco®