"Mate y venga", de Raúl Cisterna Dulces, amargos, termos, porongos y bombillas, una vieja costumbre atraviesa diferencias irreconciliables Por comodidad le decimos “mate” a la infusión de una planta originaria de las cuencas de los ríos Paraná, Paraguay y el curso superior del Uruguay. Lo tomamos poniendo un leve puñado de yerba mate (Ilex paraguariensis) sobre el agua y colándolo luego. También llenamos una calabaza de unos 200 centímetros cúbicos con esas hojas, previamente secadas, cortadas y molidas; luego le echamos agua caliente por un agujero que habremos tenido el tino de hacerle al recipiente, casi siempre un porongo (Lagenaria siceraria), y lo bebemos con una pajita o sorbete de metal, que llamamos bombilla. Es parte de uno de los desayunos más extendidos en la Argentina. Se ingiere también en el Uruguay, sur del Brasil, Bolivia, Chile y dicen que ha llegado a la convulsa Siria, de la mano de nacionales de aquel país que viven aquí. Hace un tiempo también hubo notic...
Ilustración Homero Manzi Ronda de ases que no habrán de morir en mi ciudad... Mientras se queje un violín. Tinglado de barrio, farol de arrabal. Aplauso de esquina. Telón de almacén. Los tangos de Pacho, de Greco y Bazán. El fueye de Arolas sangrando un querer. La voz de Gabino payando en un vals y el eco compadre de Carlos Gardel. Ronda de ases que se fueron y que siempre volverán con el viento del recuerdo que sacude mi arrabal. Voces viejas que renacen en la paz del corralón y en la sombra de la higuera y en el yuyo del zanjón. Ronda de ases que no habrán de morir en mi ciudad... mientras se queje un violín... Llegó de Chiclana la piba del sur y aquella Griseta llegó de París. Cruzaron el tango bichitos de luz, fracasos de seda, muñecas de spleen. Contursi les dijo Mireya y Esther. González Castillo, Manón y Mimí... Ramírez de Velasco®