"Aamanece", de Raúl Cisterna "Se refriega las manos en el fuego y sigue cavilando en sus cosas, en el misterio de que algo que no existe, como el amor…" La madrugada tiene esas cosas. Uno piensa en su vida, en lo que le espera del otro lado, en lo que va dejando mientras el tiempo pasa y en los horizontes que todavía lo aguardan. En esos momentos recuerda otras lejanas amanecidas, las manos calentándose en el rescoldo del fuego que quedó de ayer, la pava crepitando en su primer hervor y los gallos de la casa, antes de apearse, respondiendo la lejana trova de otros gallos del vecindario. Afuera el mundo se ha suspendido entre la helada que sube y el rocío que, cuando se haga escarcha, al quemar las plantas teñirá de castaño el cerco, matiz que lo acompañará hasta que el verde enero lo venga a rescatar con las primeras lluvias. Al pago lo aguaita, detrás de un lapso inasible, los crueles septiembre y octubre, meses de polvo y espanto, la represa seca, el pozo a balde,...
Ilustración Octavio Paz Dos cuerpos frente a frente son a veces dos olas y la noche es océano. Dos cuerpos frente a frente son a veces dos piedras y la noche desierto. Dos cuerpos frente a frente son a veces raíces en la noche enlazadas. Dos cuerpos frente a frente son a veces navajas y la noche relámpago. Dos cuerpos frente a frente son dos astros que caen en un cielo vacío. Ramírez de Velasco®