El Pilcomayo o río de los pishckos De Napoleón a la Revolución de Mayo, de ahí al quichua, pasando por buques ingleses: versiones bonitas e improbables "Pishcko vía sío". Expresión de incredulidad santiagueña D os etimologías preciosas que, si no son ciertas, merecen serlo, son la de “chumino”, como sinónimo del jardín secreto de las mujeres, y “pishcko”. La segunda está documentada de manera fehaciente. Pero la primera es parte de las creencias populares que alguien explica porque las dijo un muchacho que sabe, pero nadie lo comprobó. Vamos primero a por chumino. Es la vagina de la mujer, en palabras que no ofendan a las damas que en este momento posan sus ojos sobre este escrito. En la Argentina, al menos, este sustantivo tiene género masculino, fíjese usté: es “el chumino” y no “la chumino” como correspondería para nombrar a una parte exclusiva de las mujeres, dice uno, sin entender mucho de gramática. Como se sabe, en 1808 Napoleón invadió España y dejó como rey a su her...
Ilustración Por Dalmiro Coronel Lugones Cuando me lleve el destino por otras huellas un día cuando ansias de andar me alejen de mis tardes amarillas Iré cargando bagajes de tristezas escondidas ¡y soledad de distancias hincadas en mis pupilas...! Cómo he de extrañar entonces calor de tierra nativa, como he de sentir la ausencia de mis tardes amarillas, en espejos de represa donde la luna se mira ¡y tristes sauces llorones que en las acequias musitan...! Tardes que tienen misterios de cardón en sus aristas y vuelo de tordos negros buscando tuscas floridas. Hachas oscuras de bosques en sus espaldas hundidas ¡y pinzas negras de jumes en un brillar de salinas...! Tardes que tienen ojeras azules de lejanía, cansados carros fleteros que en las picadas rechinan Palabras de viento norte que se amargan de jarillas ¡y silbidos de perdices en los montes escondidas...! ¡Ay! Cuando un sueño me aleje de mis tardes amarillas me acompañarán los cantos tristones de las urpilas, vidalas de ausencias lar...