La oración Hay horas para quienes trabajan con la luz del día señalando a los que llegan cuando la mañana lleva tiempo de empezada Las horas del día no duran los 60 minutos que dicen los relojes, que es una medida convencional para apresar al más voluble de todos los conceptos: el tiempo. Cada uno tiene su momento para levantarse, hacer las abluciones matutinas, salir disparado al trabajo, en fin. También está la hora de comer, de descansar y de pasear. Los santiagueños y quizás los norteños tienen sus propios nombres para algunos instantes del día: hora i´siesta, hora i´mate que varían según las familias y las épocas del año. Pero hay dos que son particularmente hermosas por los usos que les dan sobre todo los campesinos, sol alto y la oración. Sol alto es la mañana ya bien entrada, pero también es un reproche cuando se dice: "Se levantó sol alto", es decir tarde. En diminutivo sol altito significa después de que Febo asomó, pero antes de que comenzara a castigar el orbe con...
Ilustración Miguel de Unamuno ¡Dime qué dices, mar, qué dices, dime! Pero no me lo digas; tus cantares son, con el coro de tus varios mares, una voz sola que cantando gime. Ese mero gemido nos redime de la letra fatal, y sus pesares, bajo el oleaje de nuestros azares, el secreto secreto nos oprime. La sinrazón de nuestra suerte abona, calla la culpa y danos el castigo; la vida al que nació no le perdona; de esta enorme injusticia sé testigo, que así mi canto con tu canto entona, y no me digas lo que no te digo. Ramírez de Velasco®