"Bella", de Raúl Cisterna Escondió un papel entre las ramas de un árbol con la esperanza de que el azar hallara el camino correcto Escribí de nuevo el soneto de Meira Delmar que recitábamos: Por ti la mariposa en el liviano paisaje de la brisa detenida. Y en cada mariposa, repetida, la danza de colores del verano. Hice un bollito el papel y me fui a merodear tu barrio, pasé muchos años ausente, así que no hallé a nadie conocido que sospechara lo que iba a hacer. Un rato fingí andar buscando una dirección, medio disimulando. Cuando nadie me veía, puse el papel sujeto entre dos ramas del paraíso de la que suponía continuaba siendo tu casa. Eso me dio mucha ilusión. El libro se llamaba “Verdad del sueño”, lo compramos en Buenos Aires, cuando nos escapamos de Santiago un fin de semana —y la yapa— para vivir nuestros besos en la penumbra porteña de un hotelito perdido sobre la calle Florida. Recuerdo como si hubiera sido ayer, cuando me lo decías: El cielo más azul y más cercano; ...
Ilustración Arturo Marasso Dichoso aquel que vive en mansión heredada, oye cantar los tordos que escuchó cuando niño; ve llegar los inviernos entre lluvia y nevada y siente el mismo acento de familiar cariño. En la noche, en sosiego, a media luz, en torno de la mesa o la lumbre, se conversa, en voz tierna, de un viaje, de un recuerdo, de una ida sin retorno –hace ya veintiocho años– a la mansión eterna. Triste lágrima asómase y ocúltase, medrosa, recuérdase la historia de la aldea, el pasado tiempo de la familia, la niñez bulliciosa, y se ve lo futuro al ayer arraigado. Se lee el viejo libro con reposo, alguna hoja anotaciones lleva del padre o del abuelo; a veces una lágrima casual el texto moja y se encuentra en las dulces páginas el consuelo. Ramírez de Velasco®