Terapia intensiva En este cuento un moribundo rechaza la Iglesia moderna y muere fiel a una fe antigua, incómoda y sin concesiones El día que murió andábamos preparando un secuestro para sacarlo de aquel sitio infecto y llevarlo a disfrutar los últimos días a su casa. Nos frenaba el hecho de que no habíamos conseguido morfina para los dolores, de otro modo su muerte sería atroz. Si no hubiera sido por ese pequeño —gran— detalle, habría visto por última vez la luz entre sus plantas queridas, con su perro, sus amigos y el perfume que le vendría del bosque cercano, esa madrugada en que se marchó para el otro mundo. Lo cuento ahora, porque a nadie le importa, pocos lo recordamos sin interés, pues no nos interesaba qué tenía ni le hicimos un inventario antes o después. Le llevaron un cura para que perdonara sus pecados. Querían decir “extremaunción”, pero le advirtieron que sería “unción de los enfermos”. Sin enojarse avisó que se estaba muriendo porque, al final de cuentas era algo que en ...
Ilustración Anónimo En santa Gadea de Burgos, do juran los hijosdalgo, allí le toma la jura el Cid al rey castellano. Las juras eran tan fuertes que al buen rey ponen espanto; sobre un cerrojo de hierro y una ballesta de palo: —Villanos mátente, Alfonso, villanos, que no hidalgos, de las Asturias de Oviedo, que no sean Castellanos; mátente con aguijadas, no con lanzas ni con dardos; con cuchillos cachicuernos, no con puñales dorados; abarcas traigan calzadas, que no zapatos con lazo; capas traigan aguaderas, no de contray ni frisado; con camisones de estopa, no de Holanda ni labrados; vengan cabalgando en burras, que no en mulas ni en caballos; frenos traigan de cordel, que no cueros fogueados. Mátente por las aradas, que no en villas ni en poblado; sáquente el corazón vivo por el siniestro costado; si no dijeres la verdad de lo que eres preguntando, si fuiste ni consentiste en la muerte de tu hermano. Jurado había el rey que en tal nunca se ha hallado, pero allí hablara el rey malamen...