"Noche", de Raúl Cisterna A veces hay que recurrir a la memoria para contar qué pensaban los antiguos sobre la forma del cielo Esa noche armamos campamento cerca de una finca, andábamos por Guasayán, según calculábamos, porque hacía varios días que habíamos salido de casa. Desensillamos y nos pusimos a asar una pierna de corzuela que habíamos cazado. Sentados sobre los aperos mirábamos la noche, asombrados porque nunca habíamos visto tantas estrellas juntas. —¿Qué forma tiene el cielo? –me preguntó. —No sé —le respondí. —Pero, ¿no es que todo lo sabes? —No lo sé. Pero te puedo decir qué pensaba Aristóteles. —A ver, dime. —Suponía que el cielo debía tener forma esférica, porque la esfera es la forma más perfecta; los astros se mueven de oriente a occidente porque esa dirección es la mejor, y la naturaleza siempre hace lo mejor. —Digamos que creía que el movimiento era porque sí nomás. —Algo así. —Mirá vos, yo creía que era un tipo profundísimo, que decía cosas más sustanciosas...
Ilustración José Ángel Valente A usted le doy una flor, si me permite, un gato y un micrófono, un destornillador totalmente en desuso, una ventana alegre. Agítelos. Haga un poema o cualquier otra cosa. Léasela al vecino. Arrójela feliz al sumidero. Y buenos días, no vuelva nunca más, salude a cuantos aún recuerden que nos vamos pudriendo de impotencia. Ramírez de Velasco®