"La Piedad", de Raúl Cisterna Una escapada clandestina parece bajo control, hasta que los detalles comienzan lentamente a complicar las cosa Más tarde, esa mañana cuando enfilaban por la Libertad, tanteó algo raro con el pie izquierdo, justo cuando estaba por frenar en la curva. ¡Una sandalia!, ¡la Norma se la había olvidado!, ¡qué mala suerte!, ¿cómo explicar una sandalia en el auto? A la madrugada, apenas entró al comedor se dio con que estaba de visita la suegra, Vieja odiosa, pensó. Habrán sido como las cuatro cuando se metió en la cama con la señora. Ella encendió la luz, miró la hora en el despertador y siguió durmiendo. La noche había pasado rapidísimo con Norma, morocha de ensueño. Habían vivido unas horas en el infierno en un hotel cerca de la Costanera. Apenas se despertó, a las siete y media, ya en su casa, vio que su mujer no estaba en la cama. Se levantó y en el comedor madre e hija lo miraban enojadas como gatos en la perrera. Tuvo ganas de volver el tiempo atrá...
Ilustración Miguel de Cervantes Saavedra Pastora en quien la belleza en tanto extremo se encuentra, que no hay a quien comparalla sino a tu misma cruz. Mi firmeza y tu mudanza han sembrado a mano llena tus promesas en la arena y en el viento mi esperanza. Nunca imaginara yo que cupiera en lo que vi, tras un dulce alegre sí, tan amargo y triste no. Mas yo no fuera engañado si pusiera en mi ventura, así como en tu hermosura, los ojos que te han mirado. Pues cuanto tu gracia extraña promete, alegra y concierta, tanto turba y desconcierta mi desdicha, y enmaraña. Unos ojos me engañaron, al parecer pïadosos. ¡Ay, ojos falsos, hermosos!, los que os ven, ¿en qué pecaron? Dime, pastora crüel: ¿a quién no podrá engañar a tu sabio honesto mirar y tus palabras de miel? De mí ya está conocido que, con menos que hicieras, días ha que me tuvieras preso, engañado y rendido. Las letras que fijaré en esta áspera corteza crecerán con más firmeza que no ha crecido tu fe; la cual pusiste en la boca y en v...