Tafí del Valle Un destino inflado; el paisaje se vende caro y el visitante paga por una experiencia que ya no existe Un lugar sobrevalorado del norte es Tafí del Valle. Otrora sitio de descanso de la clase social más alta de los tucumanos. Hoy se amolda tanto a los nuevos ricos como a una clase media que intenta parecer algo más —y a veces lo logra— y a los numerosos buscas que la pueblan durante las vacaciones, buscando ese mango que los haga morfar. Unos pocos todavía tienen caballos con los que salen a pasear, dicen, por idílicos paisajes serranos. Al volver mostrarán sus aventuras en una filmación con música folklórica. Otros poseen o alquilan magníficas mansiones para recibir a sus amistades, en jornadas en que las damas se pasan chismes como quien cambiar figuritas, y los hombres… también. Los diarios, sin embargo, se referirán a un fin de semana exitoso si el lugar estuvo repleto de una gran mayoría de gente ruidosa atestando las cuatro o cinco calles del centro, tirando basura ...
Randa tucumana Amalia Prebisch de Piossek Naranjos con fruta de oro, cedrones de copa blanca, “dama de noche” silvestre y rubia flor de la caña; tardes ardientes de estío, límpida y tibia alborada, ¡llorad que se va muriendo la randera tucumana! …Era morocha y garrida, graciosas, sagaz y franca; tenía los ojos negros y negras las crenchas lacias; sobre el ceñido corpiño las gruesas trenzas jugaban, si caminaba ondulando la randera tucumana. Pálida tez, suave y fina, boca a reír preparada; húmedos labios… y en todo, dulzor de sabrosa caña… dulzores de ella fluyendo en cadenciosa palabra, si hablaba, sencilla y buena, la randera tucumana. Tardes de estío la vieron bajo un naranjo sentada, ágil la mano pequeña tejer laborioda randa… y oyeron mañanas tibias la copla doliente y vaga, que iba, al tejer, entonando la randera tucumana. ¡Ay, si al pasar por su lado alguien osaba mirarla! (Dios quiso que no la vierais Marqués, el de Santillana…) Bajos lo ojos seguía punto por punto la malla, ¡qu...