"Barcito", de Raúl Cisterna En un encuentro inverosímil se acercó un desconocido para entregarme una clave que se me escapaba, entonces entendí Se me sentó al frente en un barcito de la Libertad. No sé cómo sabía que aquello me daba vueltas en la cabeza, la cuestión es que me entregó la clave del asunto. “Deuda es la obligación que tiene alguien de devolver algo, ofender, en cambio, es humillar o despreciar a alguien con palabras o acciones”. Recuerdo que le respondí que eso estaba clarito, pero no sabía dónde iba. “Al Padrenuestro”, replicó. “¿Qué tiene que ver?”, me quise enojar. Entonces pidió: “Si quieres saber más, pagá alguito siquiera”. Son esas mañanas de sábado, ¿ha visto?, que suelo andar a la deriva, buscando un amigo para ver si picamos algo en el mercado o vamos a Upianita a ver qué pasa. El tipo me intrigó. Le pedí un café. “Con dos medialunas”, agregó. “Bueno, ahora explique, porque no entiendo nada”, lo apuré. Explicó que el cura, en la confesión, perdona las ...
Ilustración Miguel de Cervantes Saavedra Tanto cuanto el amor convida y llama al alma con sus gustos de apariencia, tanto más huye de su mortal dolencia quien sabe el nombre que le da la fama. Y el pecho opuesto a su amorosa llama, armado de una honesta resistencia, poco puede empecerle su inclemencia, poco su fuego y su rigor le inflama. Segura está, quien nunca fue querida ni supo querer bien, de aquella lengua que en su deshonra se adelgaza y lima; mas si el querer y el no querer da mengua, ¿en qué ejercicios pasarán la vida la que más que al vivir la honra estima? Ramírez de Velasco®