Ilustración Los recuerdos de una calle vuelven muchos años después con sus voces y las costumbres de otro tiempo Era milagrosa doña Dorna, la de la esquina, la madre de Pedrito y de la Gaby. Mucho después, cuando nos cruzábamos los viejos vecinos, coincidíamos todos en que ninguno la había conocido joven. Parecía que había nacido con la cabeza mora y de lejos ya se veía que la belleza no había pasado por su puerta. A veces, cuando la cruzábamos por la calle, mi madre nos obligaba a que la saludáramos con un beso porque era pariente de unos parientes. Pero no nos gustaba, pinchaba la cara con los bigotes. Ahora, cuando paso por lo que era mi casa, veo que no todo sigue como era entonces. Todo ha cambiado, salvo la casa de doña Dorna: la pared con el revoque descascarado, la puerta más desvencijada y una ventana de color indefinido que quizás solo se abra los días de fiesta, pero nunca me animo a preguntar si vive alguien o está deshabitada. Pedrito hizo el Servicio Militar en Curuzú Cua...
Ilustración Miguel de Cervantes Saavedra "¡Voto a Dios que me espanta esta grandeza y que diera un doblón por describilla!; porque, ¿a quién no suspende y maravilla esta máquina insigne, esta braveza? ¡Por Jesucristo vivo, cada pieza vale más que un millón, y que es mancilla que esto no dure un siglo, ¡oh gran Sevilla, Roma triunfante en ánimo y riqueza! ¡Apostaré que la ánima del muerto, por gozar este sitio, hoy ha dejado el cielo, de que goza eternamente!" Esto oyó un valentón y dijo: "¡Es cierto lo que dice voacé, seor soldado, y quien dijere lo contrario miente!" Y luego encontinente caló el chapeo, requirió la espada, miró al soslayo, fuese, y no hubo nada. Ramírez de Velasco®