Cristóforo Juárez Están tirando abajo la casa que fuera del poeta Cristóforo Juárez, en la Urquiza, antes de llegar a la Olaechea En algunas partes me dicen bouganvilla, pero aquí soy nomás la Santa Rita que todos los años por esta época florece en la Urquiza, antes de llegar a la Olaechea, yendo de aquí, a la derecha. Condenada a muerte, este será posiblemente el último año de mi vida. Están demoliendo la casa del poeta Cristóforo Juárez, que fuera mi hogar durante mucho tiempo. Quizás fui yo la que le inspiró tantos poemas que luego, de la mano de afamados músicos, se convirtieron en algunas de las más conocidas piezas populares de la provincia: por aquí pasaron Agustín Carabajal, Manuel Augusto Jugo, Pedro Luis y Antonio Ríos y el inmortal Leocadio del Carmen Torres. Una placa en la puerta de su casa recordaba que ahí había vivido. Desde ahí salieron "Pampa de los Guanacos", "Rubia Moreno", "Quishcaloro, quishcaloro", "Chacarera del Polear" y ...
Ilustración Homero Manzi Así es el tango, sabés, de ayer y de hoy, requiebro y pena de amor. Si no entendés, escuchá lo que te digo, que los barrios son testigos de que cuento la verdad. Es el chiflar de la patota procaz, junto al buzón rojo de mala intención. Y el rezongar del muchacho que abombao de amor, se vio desalojao por un cartón. El amor del rancho o del chalet, en su son renueva el kerosén. Y hay en su vaivén cargante y compadrón sol de corralón y luna de almacén. Hay también tristeza de arrabal, y rencor de horario y de jornal. Desazón de llorar lo que fue y mirar lo que llegó sin poderlo comprender. Así es el tango, sabés, y mucho más. Mosaico sentimental de mi ciudad. Compadrón en los Donjuanes, perfumao en los zaguanes y en las malas rezongón. En el llorar, garganta de bandoneón. En el bailar taquito repicador. Ya lo sabés: eso es todo lo que expresa y más el tango embarullao de mi ciudad. Ramírez de Velasco®