La "demanda" de los obligados a criar bien Si el muchacho se descarrila, siempre hay una comisaría disponible para hacerse cargo del trabajo familiar pendiente ¿Tiene problemas con su hijo?, ¿consume merca?, ¿tiene miedo de que se bandee? No se haga problema, amigo, ahí está la policía para solucionarle el asunto: pídale que meta presos a los narcomenudos de su barrio y problema resuelto. Olvídese de molestos sermones, déjese de aconsejarle que no se drogue, para qué hablarle de los problemas que acarrea merquearse. Lo mejor que puede hacer es acudir a la seccional más próxima a su domicilio y denunciar que alguien lo está proveyendo de merluza. Así los policías investigan, encuentran al emprendedor narco, lo meten preso y chau Pinela. Oiga, los comerciantes son gente peligrosa. Aunque reciban penas largas de prisión, siempre hay otros que los reemplazan rápidamente. Cae uno y surgen cien nuevos en los barrios, se reproducen como conejos. Y cada vez que una ciudad, un pueblo,...
Ilustración Homero Manzi Esquina de barrio porteño te pintan los muros la luna y el sol. Te lloran las lluvias de invierno en las acuarelas de mi evocación. Treinta lunas conocen mi herida y cien callecitas nos vieron pasar. Se cruzaron tu vida y mi vida, tomaste la senda que no vuelve más. Calles, donde la vida mansa perdió las esperanzas, la pasión y la fe. Calles, si sé que ya está muerta, golpeando en cada puerta por qué la buscaré. Callecitas, sombreadas de poesía, nos vieron ir un día felices los dos. Compañera del sol y las estrellas, se fue la tarde aquella camino de Dios. Los vientos murmuran mi pena. Las sombras me dicen que ya se marchó. Y escrito en las noches serenas encuentro su nombre como una obsesión. Esquinita de barrio porteño, con muros pintados de luna y de sol, que al llorar con tus lluvias de invierno manchás el paisaje de mi evocación. Ramírez de Velasco®