Ahora es un lugar cualquiera Una sombra del Bajo de Sol de Mayo que sobrevivió al progreso y todavía inquieta a quienes cruzan de noche Cuando el mundo era joven el espanto más conocido del pago sabía ser el Petiso del bajo de Sol de Mayo, cerca del Bobadal. Crecían altos quebrachos que acariciaban el techo de los camiones y hacían silbar el viento al raspar las ramas. Temor de grandes y chicos. Uno iba llegando y se ponía más fresco y húmedo, de un lado el rusal de los Hernández, del otro, el bosque umbrío, cerrado y solo. Miguel Llodrá lo alcanzó a ver una vuelta, viniendo de allá, “un aleteo”, según contó, que casi lo volteó, taloneó el flete y salió a la vareada, según contaría más tarde, con los hombres solos, alrededor del fuego, en la casa de Matías. Dice que en una de esas se dio vuelta para ver si lo había perdido, y observó que lo llevaba en las ancas. Estaba nervioso, y no sabe de dónde sacó fuerzas para darle un empujón. El bicho se cayó del caballo dando chillidos. Alguien...
Ilustración Por Antonio Machado La plaza tiene una torre, la torre tiene un balcón, el balcón tiene una dama, la dama una blanca flor. ha pasado un caballero -¡quién sabe por qué pasó!-, y se ha llevado la plaza, con su torre y su balcón, con su balcón y su dama su dama y su blanca flor. Para tu ventana un ramo de rosas me dio la mañana. Por un laberinto, de calle en calleja, buscando, he corrido, tu casa y tu reja. Y en un laberinto me encuentro perdido En esta mañana de mayo florido. Ramírez de Velasco®