"Una ciudad otra", acuarela de Raúl Cisterna Una fábula contemporánea recorre el asfalto santiagueño y se adapta a culpas, temores y nuevas costumbres Así como hay un día de los empleados públicos que no tienen un día, yo soy la leyenda santiagueña comodín, usada para todo aquello que no la tiene. Me explico, entre los burócratas hay una fecha del empleado de Rentas, otra del empleado de Vialidad, otra del empleado municipal, pero hay una también para el resto, para los que no tienen festejo propio. Pero ningún otro dice: "Nosotros sí trabajamos, porque ya tuvimos nuestro festejo". Ya veo. Todos se prenden. Lo mismo hay una leyenda para las hermanas malas, para los que tienen relaciones con la comadre, el compadre o el cura, quienes pescan más de lo que precisan, para los que hacen daño al bosque, no alumbran los finados, no dan el asiento a las damas, apuestan por gallos ajenos. Bueno, soy la fábula para salir del paso. ¿Su hijo anda mal en la escuela?, soy un mons...
Imagen Letra de Domingo Lombardi Música de Santiago Rocca Ya el Sol del veinticinco Viene asomando Ya el Sol del veinticinco Viene asomando Y su luz en el Plata Va reflejando Y su luz en el Plata Va reflejando ¡Oíd! Ya lo anuncia la voz del cañón Icemos al tope nuestro pabellón Y las campanas Mezclan sus alborotos Al de las dianas ¡Viva la Patria!, se oye Y el clamoreo Viva la Patria!, se oye Y el clamoreo Y nos entra en la sangre Cierto hormigueo Y nos entra en la sangre Cierto hormigueo Al pueblo, al gauchaje Hace, el entusiasmo Temblar de coraje Y hasta parece Que la estatua de Belgrano Se estremeciese Al blanco y al celeste De tu bandera Al blanco y al celeste De tu bandera Contempla, victoriosa La cordillera Contempla, victoriosa La cordillera Pa' traerte laureles, cruzaron los Andes San Martín, Las Heras, Soler y otros grandes Y ya, paisanos Fueron libres los pueblos americanos. Ramírez de Velasco®