Bicho que no hay Hay palabras que suenan distinto pronunciadas con el énfasis que imprimen los santiagueños al idioma español El popular movimiento del surrealismo, a pesar de que muchos creen que es una expresión de la alta cultura cosmopolita de las grandes ciudades, ha tenido su manifestación en Santiago a través de una de las frases más contundentes que repiten los niños en los recreos de sus clases en la escuela: “Pareces bicho que no hay”. Son palabras que pronunciadas con el énfasis que le imprime al español la tonada santiagueña, hacen un efecto inmediato en el alma de quien las oye por vez primera. A poco de comenzar su carrera en el lenguaje cotidiano de los santiagueños, la frase se completó con una especie de copla que los niños festejan cada vez que pueden en los juegos infantiles y -por qué no decirlo- en sus peleas y disputas. Pareces bicho que no hay y si hay son muy poquitos y muy fieritos ¡como vos! Viene a ser una metáfora sin pretensiones, de un animal, supuestament...
Ilustración Baldomero Fernández Moreno Ved en sombras el cuarto, y en el lecho desnudos, sonrosados, rozagantes, el nudo vivo de los dos amantes boca con boca y pecho contra pecho. Se hace más apretado el nudo estrecho, bailotean los dedos delirantes, suspéndese el aliento unos instantes... y he aquí el nudo sexual deshecho. Un desorden de sábanas y almohadas, dos pálidas cabezas despeinadas, una suelta palabra indiferente, un poco de hambre, un poco de tristeza, un infantil deseo de pureza y un vago olor cualquiera en el ambiente. Ramírez de Velasco®