"Metálico", de Raúl Cisterna Inteligencia artificial, cuerpos metálicos y vehículos autónomos anuncian una humanidad, arrinconad a De la inteligencia artificial salen ideas plastificadas, redondas o cuadradas, pero nunca de esas que copian a las nubes, que van cambiando de apariencia: un rato con forma de pez, después son la cara de un tío lejano y, finalmente, se vuelven nada, como las que traemos desde la cuna los cristianos, ideas de talento natural, digamos. Una inteligencia artificial entrenada para eso le podría ganar al ajedrez a cualquiera, desde el aprendiz más bobo hasta el mismísimo campeón del mundo, pero le falta la emoción de saber que podría comerse la dama contraria si no fuera por ese peón maldito, o la tristeza de tener que tumbar al rey porque lo ve perdido. La máquina no perdona. Dicen que cuando se popularice terminará con el pecado original de la imaginación de los que sueñan despiertos y se imaginan mundos más allá de las estrellas o más aquí, con las p...
Ilustración Letra de César Vedani Música de Julio César Sanders Adiós, muchachos, compañeros de mi vida, barra querida de aquellos tiempos. Me toca a mí hoy emprender la retirada, debo alejarme de mi buena muchachada. Adiós, muchachos. Ya me voy y me resigno... Contra el destino nadie la talla... Se terminaron para mí todas las farras, mi cuerpo enfermo no resiste más... Acuden a mi mente recuerdos de otros tiempos, de los bellos momentos que antaño disfruté cerquita de mi madre, santa viejita, y de mi noviecita que tanto idolatré... ¿Se acuerdan que era hermosa, más bella que una diosa y que ebrio yo de amor, le di mi corazón, mas el Señor, celoso de sus encantos, hundiéndome en el llanto me la llevó? Es Dios el juez supremo. No hay quien se le resista. Ya estoy acostumbrado su ley a respetar, pues mi vida deshizo con sus mandatos al robarme a mi madre y a mi novia también. Dos lágrimas sinceras derramo en mi partida por la barra querida que nunca me olvidó y al darles, mis amigos, mi...