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| Juan Felipe Ibarra |
El 13 de marzo de 1852, son confiscados por ley los bienes de Juan Felipe Ibarra, gobernador de Santiago durante más de tres décadas
El 13 de marzo de 1852, por ley provincial, fueron confiscados los bienes de Juan Felipe Ibarra, gobernador de Santiago del Estero durante más de tres décadas. La medida, adoptada tras la caída de Juan Manuel de Rosas en Caseros, apuntó contra uno de los principales caudillos del interior y marcó un giro político en la provincia.Militar, estanciero y gobernador, había nacido el 1 de mayo de 1787 en Matará, en el entonces Virreinato del Río de la Plata. Era hijo de Juan Ignacio Ibarra y de Andrea María de Paz, integrantes de una familia tradicional local. Se formó en el ambiente rural santiagueño y desde joven se vinculó a las milicias provinciales.Participó en las luchas por la autonomía provincial tras la disolución del poder central en 1820. Ese año, en medio de la crisis que siguió a la caída del Directorio, fue proclamado gobernador y capitán general de Santiago del Estero, cargo que ejercería, con breves interrupciones formales, hasta su muerte en 1851.
Su prolongado gobierno se apoyó en un esquema de poder personalista, basado en alianzas con estancieros, jefes militares y sectores rurales. Mantuvo la provincia alineada con el federalismo del Litoral y sostuvo una relación estrecha con el brigadier Juan Manuel de Rosas, gobernador de Buenos Aires y figura dominante de la Confederación.
Durante su mandato enfrentó conflictos internos, resistencias de opositores y tensiones con provincias vecinas. Consolidó el orden institucional bajo una estructura fuertemente centralizada en su figura, con escasa alternancia en el poder. La estabilidad política se sostuvo en el control militar y en una red de lealtades personales.
La derrota de Rosas en la batalla de Caseros, el 3 de febrero de 1852, alteró el equilibrio político del interior. En Santiago del Estero, la desaparición del principal sostén externo del ibarrismo aceleró la reorganización del poder local. Ibarra había muerto el 16 de julio de 1851, meses antes de esos acontecimientos, pero su estructura política seguía vigente.
En ese contexto, la Legislatura provincial sancionó el 13 de marzo de 1852 una ley que dispuso la confiscación de sus bienes. La norma alcanzó propiedades rurales, haciendas y otros activos acumulados durante su extenso gobierno. La decisión respondió a la nueva correlación de fuerzas y a la voluntad de debilitar al sector identificado con el antiguo régimen.
La medida se inscribió en una etapa de revisión de responsabilidades políticas tras el fin del predominio rosista. En varias provincias se promovieron juicios, destituciones y sanciones patrimoniales contra funcionarios y aliados del sistema anterior. En Santiago del Estero, la figura de Ibarra concentró ese proceso.
La confiscación no solo tuvo efectos económicos sino también simbólicos. Representó un intento de clausurar un ciclo de liderazgo personal que había marcado la vida política provincial por más de treinta años. La reorganización institucional posterior se desarrolló en el marco de las discusiones nacionales que conducirían al Acuerdo de San Nicolás y a la sanción de la Constitución de 1853.
Juan Felipe Ibarra había gobernado Santiago del Estero desde 1820 hasta 1851, convirtiéndose en uno de los caudillos provinciales más longevos del período posrevolucionario. La ley del 13 de marzo de 1852 formalizó el desmantelamiento patrimonial de su legado político en un escenario signado por la reconfiguración del poder en la Argentina de mediados del siglo XIX.
Ramírez de Velasco®


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