Nadie lo tomaba en serio La política se mete en un concurso sólo para criticar el hecho de que Israel compite, gusta y a veces gana Por Daniel Grinspon en Comunidades Plus Eurovisión siempre fue un festival rarísimo. Gente vestida como papel de caramelo cantando baladas dramáticas arriba de plataformas que parecen salidas de un boliche de Ibiza después de una falla eléctrica. Y justamente por eso funcionaba: nadie lo tomaba demasiado en serio. Hasta que sube un cantante israelí. Ahí se transforma en una cumbre urgente de Naciones Unidas. Panelistas indignados. Artistas descubriendo la geopolítica por TikTok. Países amenazando con retirarse como si estuvieran rompiendo relaciones diplomáticas en plena Guerra Fría. Todo porque un israelí agarró un micrófono. Lo más cómico es la sobreactuación europea. Hablan del “boicot moral” mientras se pasan el año comerciando con dictaduras mucho peores sin que se les mueva un pelo. Pero claro, ahí no hay rating ni aplausos en redes sociales. Israel ...
Cuaderno de notas de Santiago del Estero