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Mostrando las entradas etiquetadas como Imposible

DESENCUENTRO Una bala en el cargador

"Banco Nación". Acuarela de Raúl Cisterna La historia de una charla mínima, una duda interminable y el coraje que no termina de aparecer Le gustaba esa chica como nunca le había gustado una mujer. Siempre la había observado desde las sombras: fantasma de un amor imposible. Se conformaba con admirarla por la calle y a veces, cruzar un saludo amable. Usted dirá que podría haber sido parecido a un amor oscuro, como el de esos siniestros personajes de las películas norteamericanas que esperan el momento propicio para mandarse alguna macana con la chica. Pero él era más bueno que el pan así que olvidesé, algo así no pasaría nunca. Nunca supo si ella se daba cuenta de que la miraba furtivamente, con un dolor incurable en el pecho. Una vez cruzaron algunas palabras: él estaba haciendo una fila en el banco y ella justo vino a ponerse detrás. De repente él oyó que alguien protestaba por la lentitud del cajero. Se dio vuelta, era ella. No supo qué decir. Sintió que tenía una sola bala ...

VISITAS Los parientes que se quedan y no se van

La familia que antes era Dicen venir por tres días, pero entre guisos espesos y largas charlas, se quedan como dueños de casa Dios te libre, lector, de las visitas de parientes que vienen a quedarse “dos o tres días nomás”, según calculan y a veces terminan instalados una semana o tres meses, haciéndote la vida imposible con pequeñas grandes molestias. A saber 1) Siempre hay alguien en el baño a la hora que más lo precisas, 2) dejan el dentífrico abierto, apretado, chorreado, mal puesto, 3 ) usan las toallas tirándolas húmedas en un rincón o peor, tendidas unas encima de otras en el barral de la cortina de la ducha, 4) si tu esposa no está, te obligan a comer los guisos de su señora, unos mazacotes insufribles, 5) piden “¿puedo usar un ratito el teléfono?”, y hablan media hora larga distancia, 6) se burlan a) del largo de las uñas de tus pies, b) de tus calzoncillos con agujeros que hallaron colgados de la soga del patio y c) de la falta de pintura de las paredes, 6) amenazan, lanzand...

CUENTO Lo que le pasó al Negrito

Buenos Aires de nochecita “Recuerdo que pensaba dormir todo el camino y no paró de parlotear desde que salimos de la Terminal vieja…” Jamás he contado aquello que le sucedió al Negrito Gutiérrez la vez que fuimos a Buenos Aires, por pudor ajeno más que nada. Porque los amigos, si uno dice que son amigos verdaderos, de esos que regala la vida muy de vez en cuando, no se traicionan nunca. Andar contando sus secretos es cosa de maricones, eso no se hace. Le digo, aunque nunca me pidió que me quedara callado, hay códigos que se respetan a muerte. En ese tiempo éramos jóvenes, teníamos la vida por delante y fuimos a la gran ciudad, él a buscar trabajo y yo tras las huellas de un imposible amor que, le adelanto desde ya, me dio el olivo, es decir que me dijo chau, chau adiós el primer día que llegué. La mocedad tiene esas cosas, uno es capaz de viajar miles de kilómetros para ver, tocar, oler, algo que quizás tiene a la mano a la vuelta de la casa, no sé. Pero se hace ilusiones con lo que lo...