Retrato Marineros, camellos, amores y recuerdos: cuenta pendiente escrita desde mi computadora De pie bajo el umbral de algo que adivino definitivo, me animo a atisbar aquello que pude ser alguna vez. La vida me ha sucedido con un millón de posibilidades de lo que no fui: de marinero del Ártico a cazador de cocodrilos en el África, de viajero impenitente de todos los mundos en este orbe que conocemos como Tierra a marajá de un hogar con ciento cincuenta mujeres, quinientos hijos y una flota de camellos cruzando los desiertos de Arabia. Y más también. Casi de vuelta de muchas aventuras, me doy con que la vida me dotó de una inteligencia mediana, que apenas me alcanzó para intentar alguno de los pocos oficios que abordé, siempre con baquía de marinero, nunca como capitán experto. Coloco en la balanza, con cuidado, una bondad que me ufana a veces porque me lo han hecho creer los amigos, pero no es tal sino una cara de lelo que les impide creer en las maldades a las que me aboco con persev...
Cuaderno de notas de Santiago del Estero