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Mostrando las entradas etiquetadas como Lluvia

CUENTO Yeti

Llueve “En poco tiempo se convirtió en el hermano menor que no habíamos tenido, ese que uno trata de hacerle comprender cómo colarse en la cancha” Afuera llueve a cántaros. Estos días me pongo nostálgico, pienso en mi vida, en lo que pudo haber sido, en lo que no fue, en lo que —para mi bien o para mi mal— todavía podría ser, pero dificulto. Se me aparece nítida la figura del Yeti, a quien la abuela le puso Alberto, sólo porque fue el único que se le ocurrió cuando lo bautizamos. Entusiasmados porque el cura lo consideraba cristiano, no pensamos un nombre para ponerle y como en muchas ocasiones, la vieja nos sacó del paso, ¡Alberto! En poco tiempo se convirtió en el hermano menor que no habíamos tenido, ese que uno trata de hacerle comprender cómo colarse en la cancha o qué decirle a una mujer para enamorarla o de qué manera atarse correctamente el pañuelo al cuello. Entre otros asuntos, claro. En las baldosas coloradas las gotas forman globitos, señal de que va a llover mucho. Y se m...

COTIDIANA Agua del caño

Lavando los utensilios Empezó llegando por la Belgrano y ahora está en todas las casas, y algunos se empeñan en no llevarle el apunte Muchos han perdido la noción de lo que significa que el agua salga de los caños de la casa, que estén tan llenos, que alcanzan para llenar el vaso, la botella, la olla, el balde o estarse derramando todo el día sin terminarse nunca. Hay gente que, en los últimos 20 años al menos, jamás ha tomado agua del caño, siempre de la heladera, como si los de la empresa la calentaran, de tal suerte que ya no sirve para calmar la sed. Quizás por cotidiano, pocos saben que el agua fue protagonista de la primera gran obra pública de Santiago y del país: la acequia de la Belgrano. Su mantenimiento, limpieza y cuidado ocupa gran parte de las comunicaciones de los archivos de la provincia. Desde aquellos tiempos a hoy ha recorrido un largo camino. Esa zanja primigenia tuvo una continuación histórica de soluciones hidráulicas cada vez más avanzadas, por supuesto. Aunque u...

PRONÓSTICO Mañana va a llover… o no

Realidad de los metereólogos Las posibilidades siempre son mitad y mitad porque el tiempo es una moneda en el aire aunque anuncien con total seguridad Un amigo dice que todos los días las posibilidades de lluvia son mitad y mitad. Es decir, puede que sí y puede que no. Capaz que tiene razón. ¿Por qué inclinar la balanza para un lado o para el otro, si el tiempo parece siempre una moneda en el aire? Lo cierto es que el Servicio Meteorológico juega con las ilusiones de los santiagueños cuando anuncia lluvias que no solo no llegan, sino que tampoco pasan cerca. Muchos días ni siquiera cambia el tiempo: el cielo sigue igual de despejado y el día tan luminoso como siempre. Estaría siendo hora de que, así como informa la temperatura del día siguiente, también diga cómo fue que llegó a esa conclusión. No en términos técnicos incomprensibles, sino explicando qué miró, qué pesó más y qué quedó en duda. Como hacen los médicos, que saben que cuando dan un pronóstico probablemente el paciente no l...

TRADICIÓN La Virgen se vuelve vieja (con vídeo)

La lluvia llegó Una súplica rural del siglo XIX se transformó en juego infantil y cruzó el océano en versiones que repiten los niños y recuerdan los grandes Durante más de un siglo, generaciones de niños han cantado la misma súplica juguetona: “Que llueva, que llueva, la vieja está en la cueva…”. Lo que pocos saben es que esta ronda infantil, hoy inseparable de los recreos y jardines de infantes, nació como una antigua plegaria popular para pedir lluvia en los campos de España. Su origen documentado se remonta a fines del siglo XIX, cuando folkloristas comenzaron a recopilar cantos de rogativas en Castilla y Andalucía. En esas primeras versiones no había una vieja sino una “Virgen de la Cueva”, figura religiosa a la que los campesinos pedían auxilio durante las sequías. Con el tiempo, el tono piadoso se volvió juego: la “virgen” se transformó en “vieja” y la plegaria se mudó de las iglesias a los patios escolares. La letra más difundida en España decía: “Que llueva, que llueva, la Virg...

2021 ALMANAQUE MUNDIAL ¡Llovió!

Lluvia en Tijuana, Méjico El 4 de octubre del 2021 vuelve a llover en Tijuana, Baja California, Méjico, luego de 24 años de sequía extrema El 4 de octubre del 2021 volvió a llover en Tijuana, Baja California, Méjico, luego de 24 años de sequía extrema, lo que marcó un hito del clima en la región. Las precipitaciones, asociadas a un sistema de baja presión, alcanzaron 25.5 milímetros en el mes, con dos días de lluvia, según datos históricos. La ciudad, conocida por su clima árido, experimentó un cambio inusual que afectó la vida diaria, el tráfico y las actividades al aire libre. Este fenómeno, debido a patrones climáticos atípicos, resaltó la variabilidad del clima en la región y su impacto en una población poco acostumbrada a tales condiciones. Los detalles reflejan un momento significativo en la historia meteorológica de Tijuana. Esta ciudad mejicana, en la frontera con Estados Unidos, se caracteriza por un clima semiárido, con precipitaciones anuales promedio de 215 milímetros, conc...

1671 ALMANAQUE MUNDIAL Rosa

Santa Rosa de Lima El 12 de abril 1671, el papa Clemente X canoniza a Santa Rosa de Lima y es la primera santa nacida en América El 12 de abril 1671, el papa Clemente X canonizó a Santa Rosa de Lima, convirtiéndose en la primera santa nacida en América. La canonización de Isabel Flores de Oliva, conocida como Rosa de Lima, fue en la Basílica de San Pedro en Roma cuando se la elevó al rango de santa y convirtiéndola en la primera persona nacida en América en recibir este reconocimiento de la Iglesia Católica. Vale aclarar que su beatificación había ocurrido antes, el 15 de abril de 1668, bajo el pontificado de Clemente IX, tras un proceso que había comenzado décadas antes. La ceremonia de 1671 marcó el culmen de un largo camino de veneración y estudio de su vida, que destacó por su austeridad, devoción y los milagros atribuidos a su intercesión. Isabel Flores de Oliva nació el 20 de abril de 1586 en Lima, en el Virreinato del Perú, hija de Gaspar Flores, un arcabucero de origen español,...

FENÓMENOS Por qué pelean los gigantes del cielo

Como su figura lo indica: coyuyo “El día que eligen los que salen de picnic los fines de semana, si es soleado es también una bendición de Dios” La lluvia es una pelea entre los gigantes de que habitan el cielo; se cascotean con hielo, se enojan, se insultan a los gritos y echan llamaradas para castigarse mutuamente. Cuando luchan hacia el sur son bravos, si la agarrada es en para el lado del norte, peor. Se tiran con todo y desatan un viento que arrasa la vida. El vendaval es una víbora que pasa apurada por entre los barrios de los pueblos tumbando árboles, tirando abajo techos, levantando tinglados, retorciendo fierros, agitando papeles en un remolino de furia. Al temporal lo pintan fiero, pero es la sumisa garúa de varios días: los gigantes discuten amables sobre asuntos quizás sin importancia, las banalidades de la vida quizás. Suele llegar de marzo a mayo, manso, sereno, se instala un día, sigue al siguiente y al otro y al otro, hasta que una noche cualquiera se manda a mudar deja...

CUENTO Mientras pasa el otoño

Gilda Roldán Que narra lo que sucedió una vez cuando estaba visitando a Gilda Roldán en la librería Dimensión La emoción recorre mis recuerdos cuando rememoro aquella tarde en que una mujer eligió mi libro entre cientos de otros textos de la recordada librería Dimensión, de Gilda Roldán. Como había hecho muchas veces en mi vida, esa tarde visité a Gilda, dueña de la librería más antigua de Santiago, no solamente por ella, por compartir un café, sino porque allí solían caer también, algunos de los más grandes intelectuales y literatos de la ciudad, para conversar un rato, hablar de cosas de la vida, preguntarles por la familia, en fin. Esa tarde estaba sola. Era el tiempo en que la librería quedaba en el Tabycast, entrando por la Independencia, a mano derecha, al final, enfrente de uno que vendía ropa interior para mujeres y según creo recordar, era un baboso atroz. En eso estábamos, en plena charla, cuando llegó una mujer que llevaba de la mano a un niño de unos 10 años más o menos. Pr...

CUENTO El Gordo y la ginebra

Imagen de ilustración nomás Qué pasa cuando un chico anda mezclado entre los grandes y los pone en un compromiso A cualquier hora del día, cuando alguno andaba trabajando en el tractor, capaz que el Gordo se presentaba en la otra punta de la melga, pidiendo que lo llevaran, chango inquieto como él solo. Todo preguntaba, todo hurgaba, todo quería saber. No se cansaba de andar montado en los fierros, mirando para todos lados. Si venía el ingeniero, le averiguaba por qué iban a sembrar maíz, qué diferencia tenía con el sorgo, para qué servía, cuántas variedades había, que ventajas tenían unas sobre las otras, cuánto demoraban en crecer. Hay que decirlo también, era muy advertido, tenía cabeza, lo que se dice. Una mañana del otoño del 73, amaneció lloviendo y con mucho frío. Caía una garúa finita. Como duraba más de un día, se formó lo que allá lejos y hace tiempo le decían un temporal. Al segundo día los hombres ya estaban aburridos del todo. Se habían contado todos los cuentos, habían le...

CUENTO Hortensia

Imagen de ilustración Después de tres días de luvia en el campo, de tanto comer gallinas creíamos que nos iban a salir plumas y alas Martín mostraba cómo trenzar un cuero. Llovía a cántaros sobre aquel pago, al que tantos años fui de felices vacaciones, a orillas de un saladillo cruel, poblado de churquis, jume, palo azul, suris y algunas islas de monte cortando el horizonte. Las gallinas andaban ateridas de frío bajo la galería, quietas, duras, como esperando que pillemos alguna para tener al menos el calor del guiso. “Primero tuerces éste, luego este otro, después das vuelta así, vuelves a pasar por aquí, de nuevo una vuelta y empiezas de nuevo. Siempre debes tener los tientos ajustados, pero no tanto, para que la obra te salga prolija”, explicaba Martín, mientras movía hábilmente sus manos para el trenzado de cuatro. Lo miraba sólo para pasar el aburrimiento, porque a esa altura de la vida, mire si iba a atender cómo se hacen obras, como llaman en el pago a los trabajos con cueros. ...

FIESTA Ojalá que llueva

Niño Dios Hoy es una muy buena ocasión para recordar el nacimiento de un chico en Belén, el 25 de diciembre del año 1 Que llueva en Navidad, carajo. Ojalá que no pare el agua, desde las 10 de la noche del 24 hasta las 10 de la mañana del 25 y que se hagan agua las fiestas, las jodas, los sánguches de miga, los encuentros, los turrones, los brindis, el muérdago de plástico que ponen en las puertas de las casas, las pizzas y el quipi, las visitas, el baile, la nieve de telgopor de los pesebres, la sidra o el champán, los paseos, los cohetes, los abrazos falsos como tornillo de yeso, el lechón, el cabrito o el pollo. Alguno aprovechará para putear a los mil dioses que siguen dando vueltas en el aire, porque planeaban quizás toparse con la novia, la amiga, la mina, ir a un boliche de la autopista, salir con los muchachos, visitar a los suegros. Otros, como usted, posiblemente, aprovecharán, ya que estarán sin hacer nada, dispuestos a quedarse despiertos hasta las mil quinientas, para medit...

LLUVIA Gracia del Cielo

Hugo Argañarás, “Tempestad”, óleo sobre lienzo “En esos tiempos, una nube empezaba a subir desde el sur, a la una de la tarde, pero nadie le hacía caso” En el campo, en ocasiones llovía justo cuando debía hacerlo, después del mediodía y antes de las 5 de la tarde. Si la tormenta venía linda, mi abuelo se servía vino en una jarra y la dejaba un rato en el patio para que la bautizara el aguacero. Unos cinco minutos después, se sentaba en un sillón, tranquilo, relajado, acompañado del simple agradecimiento de quienes están seguros de que Dios les hizo un regalo. Para usted, criado en la ciudad, quizás la lluvia no significa mucho o es una molestia porque lo halla lejos de la casa, sin paraguas, sin galochas, sin impermeable, haciendo trámites impostergables y sabe que se mojará, casi por obligación. Como le digo, en el pago era muy distinto el asunto. Si la lluvia lo agarraba lejos de la casa, no había el alero de un negocio ni una galería para refugiarse. Para peor, algunas tormentas ven...

RELATO La lluvia y el centro del universo

Chicos en el Bobadal, chimpando charcos Llevaba anotada por mi madre la calle “Llanlloré”, número tal, la anduve buscando un rato largo en un mapita turístico Era marzo o abril, y se largó el agua como nunca en la vida lo había hecho y nunca más lo haría desde entonces. El cielo llovió todo lo que debía de años anteriores y entregó un adelanto al contado, por las dudas. Nos acostábamos, nos levantábamos, nos volvíamos a acostar y de nuevo amanecíamos con la tormenta. No paró ni un solo minuto, no dio respiro, tregua ni cuartel. Diga que la casa era fuerte, no tenía goteras y quedaban muchos libros que no habíamos leído en la ecléctica biblioteca que se había formado, capa tras capa, como una excavación arqueológica, con los que llevaban tíos, abuelos, primos y nuestros padres, para pasar las largas noches del invierno santiagueño. De Corín Tellado a Franz Kafka, de Jorge Wáshington Ábalos a Benito Lynch, pasando por decenas de novelas policiales de ciencia ficción, textos de historia...

SITUACIONES Los códigos de referencia en la ciudad y en el campo

Las palabras tienen un significado escondido Más allá del significado de las palabras, hay una historia en ellas para quien sabe descifrarlas Uno va al quiosco de la esquina de su casa, dice: “Jockey”. El quiosquero le entrega un atado de cigarrillos, le da lo que cuesta, se los pone en el bolsillo y se los lleva. Ha dicho una sola palabra, pero ha perfeccionado uno de los contratos de los que más se ha escrito en el Derecho Civil. Hay códigos de referencia abstractos en la ciudad y en el campo, que son distintos, aunque uno haga lo mismo. En el campo uno llega al almacén, saluda al dueño o dependiente y a los demás clientes si los hubiera. Cuando le llega el turno pregunta: ”¿Vende cigarrillos?”. Si le responden que sí, pide: “¿Me vende un atado de Jockey Club, por favor?”. Se lo dan; vuelve a averiguar: “¿Cuánto cuesta?”. Le dan el precio, paga, se despide, se va. Que dice el Código Civil argentino: “Hay compraventa si una de las partes se obliga a transferir la propiedad de una cosa...

EFEMÉRIDES del 20 de enero

Dibujo de la gran piedra de metal En 1873 se dicta una ley para entregar un gran premio a quien hallara el perdido “Mesón de Fierro” El 20 de enero de 1873, la Legislatura de Santiago del Estero dictó una ley que otorgaba un premio 2000 pesos y y 10 leguas cuadradas de tierra, a quien encontrara el “Mesón de Fierro”. Se llama así a una inmensa mesa de fierro, un meteorito en realidad, que sobresalía en la llanura, según lo describió el teniente de Fragata Miguel Rubín de Celis, enviado por el virrey Juan José de Vértiz y Salcedo que a su vez seguía mandatos de la corona española. Era 1783 y fue la última vez que se lo vio, pues después desapareció como si hubiera sido tragado por la tierra. Entre el año 3080 y el 3910 antes de Cristo, cayó una lluvia de meteoritos en el límite entre Santiago del Estero y el Chaco. Fue una lluvia de piedras de metal, luego de que penetrara en la atmósfera terrestre, un asteroide de unos 840 mil kilogramos de peso. Esa “lluvia de meteoritos” fue una de ...