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Mostrando las entradas etiquetadas como Miguel Llodrá

ESPANTO El Petiso del bajo

Ahora es un lugar cualquiera Una sombra del Bajo de Sol de Mayo que sobrevivió al progreso y todavía inquieta a quienes cruzan de noche Cuando el mundo era joven el espanto más conocido del pago sabía ser el Petiso del bajo de Sol de Mayo, cerca del Bobadal. Crecían altos quebrachos que acariciaban el techo de los camiones y hacían silbar el viento al raspar las ramas. Temor de grandes y chicos. Uno iba llegando y se ponía más fresco y húmedo, de un lado el rusal de los Hernández, del otro, el bosque umbrío, cerrado y solo. Miguel Llodrá lo alcanzó a ver una vuelta, viniendo de allá, “un aleteo”, según contó, que casi lo volteó, taloneó el flete y salió a la vareada, según contaría más tarde, con los hombres solos, alrededor del fuego, en la casa de Matías. Dice que en una de esas se dio vuelta para ver si lo había perdido, y observó que lo llevaba en las ancas. Estaba nervioso, y no sabe de dónde sacó fuerzas para darle un empujón. El bicho se cayó del caballo dando chillidos. Alguien...

ESPANTOS El Petiso Fantasma asustaba en el Bajo

Una de las últimas veces en el pago La nota que nunca publiqué cuando volví del pago por última vez En unas vacaciones del diario anduve por el pago, Sol de Mayo, departamento Jiménez, como laburaba de periodista en un diario y andaba cargando el carné, aproveché para hacer algunas notas referidas a un fantasma Petiso que había aparecido hacía unos días y tenía a todo el mundo hablando solamente de eso. Que el Petiso de aquí, que el Petiso de allá, que el Petiso esto, que el Petiso aquello, no había otro tema de conversación.  Un decir, llegaba a una casa y me preguntaban: “Usté qué opina”, “qué opino de qué”, “del Petiso del Bajo”. Me quedaba callado y sólo decía: “Qué barbaridad, ¿no?”, porque no tenía qué agregar. Hasta que, a los dos o tres días, pelé el carné y salí a enfrentar a los que decían haber visto el espanto en vivo y en directo. Miguel Llodrá narró que varios días le duró una ´tiritación´ en todo el cuerpo—así lo anoté—y que le volvía ese tembladeral de las carnes ...