Ranchos en la noche, óleo de Hugo Argañarás En algunos barrios, cerca de las tres de la mañana suele oírse el sonido de fierros entrechocando y una sombra que... Más allá de las tres de la mañana, por el barrio Alberdi, por el Borges, por los barrios del sur y por el centro también, se suele sentir el ruido de fierros entrechocando cuando las calles hacen silencio y duermen tranquilas. Los viejos que saben ser de sueño liviano, oyen esos extraños sonidos y se persignan bajo las sábanas, porque les han dicho que los espantos andan en busca de las almas desveladas y temerosas. En la duermevela de la ancianidad intuyen que son las cadenas de los condenados y se quedan callados, quietos, los ojos redondos brillando en la oscuridad, esperando la madrugada quizás en vano. Soy yo, llegado desde el fondo de la historia, desde que me aparecía a los indios que habitaban estas tierras y los hacía temblar de pavor, como algo que no comprendían. A veces uno de ellos andaba pescando, en una canoa, e...
Cuaderno de notas de Santiago del Estero