Reflejo nocturno en una represa de Huyamampa, de Jorge Llugdar "A pesar de mi nombre, no tengo la gran categoría de la leña hecha y derecha, de algarrobo, quebracho blanco o quemante churqui” Yo soy la leña chamiza, la que arde en los hornos en que cocinan el pan los santiagueños, alabada por los vates folklóricos, que me nombran casi con respeto, como Horacio Banegas, que dice en una chacarera: “Cómo no cantarte, si sos mi alegría, fuego con chamizas que entibias el alma mía". Al leerla, muchos recordarán su música, parecida a una tarantela, como casi todas las chacareras, al menos como se cantan en la actualidad. Las madres me llaman leñita cuando mingan a los hijos que vayan al bosque cercano a buscar unas ramitas con las que encender el fuego, quizás para hacer una tortilla a la parrilla o para prender las brasas con las que harán el mate cocido. A pesar de mi nombre, no tengo la gran categoría de la leña hecha y derecha, de algarrobo, quebracho blanco o quemante churqui...
Cuaderno de notas de Santiago del Estero