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Mostrando las entradas etiquetadas como Paisaje

TUCUMÁN El Bajo

El Bajo de Tucumán El paisaje más característico de la vecina provincia son las ocho cuadras que van del templo de La Merced a la terminal nueva Pensándolo bien, quizás el lugar más genuinamente rescatable de San Miguel de Tucumán, el más típico el que atesora más folklore del genuino, el que se crea en los barrios humildes, sea el Bajo. Son ocho o diez cuadras que empiezan, en la 24 de Septiembre, frente al templo católico de la Merced o quizás en la plaza Independencia y termina en la avenida Brígido Terán, nombre de prócer típicamente tucumano que hacía reir a los santiagueños cuando volvían a su casa. Capaz que lo que se dice aquí sea sólo parte de un recuerdo idealizado de la infancia, cuando en la casa de los abuelos vivía un mundo que, si bien era aparte, también era muy parecido al del hogar paterno. En todo caso el lector que llegó hasta aquí, si se empeña en terminar, será comprensivo, pues se trata de remembranzas que vienen, necesariamente, con lagunas en medio de un univer...

NARRACIÓN La encarnación de Tilcara

Tilcara “Entre mis cositas siempre llevaba un grabador y la Olympus, por si pintaba una foto” Lo conocí en Tilcara, hacía artesanías para vivir, era de Buenos Aires, Palermo, Barrio Norte, por ahí, por la manera de hablar se notaba que había tenido una buena educación, a pesar de que andaba con la mochila al hombro, sabía usar los cubiertos con la destreza de quienes nunca comieron nada con la mano, admiraba el paisaje y se quedaba ratos larguísimos callado, encerrado en sí mismo. Si le voy a decir la verdad, nunca me gustó esa aridez, esas piedras, esa falta de vegetación, esa ausencia de verde de Tilcara, Purmamarca. Será porque soy de Santiago y para ver pagos sin agua, pura penca, mejor me quedo en casa, que los tengo gratis y sin moverme del comedor. Tampoco me gustaba en ese tiempo al menos, la gente del lugar, la hallaba muy interesada, siempre ávida de dinero, nos veía como billeteras andantes, siempre ofreciéndonos alguito para comer, alguito para beber. Prefería los turistas,...

CACERÍA Un cartucho para tanta corzuela

Corzuela en el bosque Apuntas al codillo, detrás de las manos del bicho, donde hace un nido el corazón, sabes que un disparo ahí y caerá redondamente Tienes un solo cartucho cargado en la escopeta. Uno solo. La corzuela te observa con ojos tranquilos, pero también espantados y asustadizos. Llevas una gorra colorada para que te mire, es un bicho curioso, si te ve con ella, te dará un segundo o quizás menos hasta que oprimas la cola del disparador. Pones la carabina contra tu cara y le apuntas, está camuflada entre las ramas, si prestas mucha atención la verás, si no, será parte del paisaje. Es santiagueña, sutil, bella, grácil. Algo le has dicho que le llamó la atención, hablaban de cualquier cosa y, como siempre, en vez de opinar lo que todos dicen, has largado una de tus peregrinas ideas, casi como una gorra colorada o de muchos colores. En esa fiesta, ella es la más bella de la noche y en este momento te mira curiosa. Sabes que tienes unos instantes más para captar su atención, antes...