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Mostrando las entradas etiquetadas como Pilcha

COSTUMBRES Los muchachos de antes no usaban zapatillas

Pilchas de antes Las modas imponían que, así como una chica se producía desde varias horas antes de salir, los muchachos se pusieran la mejor pilcha Aunque parezca mentira, los muchachos de antes no usaban zapatillas. Mejor dicho, sí las usaban, pero solamente para ir a gimnasia, para jugar a la pelota, para hacer fútin, eran prendas para hacer deportes y nada más. A un chango de antes no se le hubiera ocurrido jamás buscar a su novia para ir al cine un sábado a la tarde, de zapatillas. La chica lo habría sacado carpiendo, la madre de la chica, el padre y los hermanos también. —Fijate vos ese atrevido quería salir de zapatillas con la Gracielita. ¡De zapatillas!, ¿te das cuenta? —hubiera dicho la futura exsuegra. Y es muy posible que el muchacho, después de semejante despropósito no se acercara más por esa casa. No fuera que le echaran los perros. Había cometido el peor error que un hombre podía cometer en esos tiempos, menospreciar a una mujer vistiéndose para salir con ella con la mi

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De punta en blanco Nota que trata sobre las premisas de las que se partía antes, de base, para salir con una chica y por qué bañarse era el primer paso a tener en cuenta En aquel tiempo, respetar una mujer era vestirse con la mejor pilcha para salir con ella un sábado a la noche, entre otras cosas. Nadie hubiera osado ponerse zapatillas, por más limpias que estuvieran, ni la misma remera que usaba durante la semana. También había que peinarse, no digamos a la gomina, aunque algunos la usaron hasta que desapareció de la perfumería Marybé y de otros lugares que la ofrecían, el pantalón planchado y los zapatos lustrados. ¿Qué es eso de una chica preciosa, vestida con sus mejores pilchas, que fue a la peluquería o se hizo la planchita, le pidió prestada la blusa a la hermana, pasó tres horas pintándose, le robó por esa noche nomás, una cartera a la madre, y el chango sale con la misma ropa que va a la cancha, con olor a chivo y se sienta en la cervecería estirando las patas, como si estuvi