El Automóvil Club de Belgrano y Sáenz Peña El miedo empuja la nafta hacia arriba pero el alivio nunca baja al mismo ritmo: a continuación un por qué posible La semana pasada se cerró el estrecho de Ormuz. De un plumazo, el 20 por ciento del petróleo mundial quedó atrapado en el golfo Pérsico. El barril de Brent salta 15 dólares en una sola sesión. Esa misma tarde, en la estación de servicios de la otra cuadra, el cartelito que marca el precio de la nafta súper ya subió 18 pesos el litro. ¿Por qué tan rápido? Porque el dueño del surtidor no es tonto: sabe que el próximo camión cisterna que le llegue va a costar más caro y, sobre todo, sabe que los accionistas que controlan la cadena de refinación y distribución ya le mandaron el memo interno: “aumentá ahora, que después siempre es más fácil justificar la suba que bajar”. Es la lógica que hace que el supermercado aumente el precio del pan cuando ve que el trigo sube en Chicago: cobrar de más hoy y en todo caso dar un “descuento” mañana, ...
Cuaderno de notas de Santiago del Estero